En una entrevista con El País, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, habló sobre el desgaste del poder, las traiciones políticas y su momento personal. Criticó a sus opositores, defendió su gestión y advirtió sobre el peligro de que en su país emergiera un liderazgo como el de Javier Milei en Argentina.
“Vicky (Dávila, periodista y ahora precandidata) quiere ser Milei”, dijo desde el Salón de los Gobelinos de la Casa de Nariño, la residencia presidencial colombiana. Y advirtió: “Un Milei en Colombia traería muchísima sangre encima”.
Según Petro, lo que sucedió en Argentina fue que “la sociedad se cansó y votó lo peor que podría existir”. “No me puedo meter en cómo el peronismo manejó la política económica y social”, afirmó el mandatario colombiano aunque consideró que se “votó lo peor que podría existir”
A dos años y medio de haber asumido, Petro también admitió haber cometido errores. “Creí demasiado en la gente que me rodea”, y aseguró que la verdadera transformación del país no depende solo de su gobierno: “La revolución la hace el pueblo”.
Fragmento de la entrevista de Petro a El País hablando sobre Milei:
Pregunta. ¿Qué ha aprendido en estos dos años y medio como presidente?
Respuesta. Esto es de una infelicidad absoluta. Es un sacrificio. Lo primero que trataron de destruir fue a mi familia. Quisieron destruir los lazos sentimentales porque un hombre sin lazos sentimentales se vuelve duro, malo, y yerra. Me aislé. Este Palacio, una mala imitación francesa, no me gusta ni cinco. Debe estar lleno de fantasmas. Tengo ganas de traer a un experto en estas materias. De todos modos, cuando la gente me abraza, me siento recargado.
P. ¿Y en qué cree que ha fallado durante este tiempo?
R. En creer mucho en la gente que me rodea. En creer que puedo hacer una revolución gobernando, cuando eso lo hace el pueblo.
P. ¿Es más escéptico que cuando entró?
R. No, hay que hacer una revolución en Colombia.
P. Lo deja para los que vengan…
R. Los pueblos deciden cuándo.
P. En campaña, un contrabandista trató de meter dinero en su campaña política. Ese dinero lo recibió el político catalán Xavier Vendrell, que participaba en su campaña. Eso podría haber destruido su presidencia.
R. Un extranjero recién venido no sabe cómo es esto. Hay que vivir Colombia para lo bueno y lo malo. Vendrell tuvo la honestidad de contarnos. Ese contrabandista lleva 38 años infiltrando campañas. Pedí devolver el dinero y se hizo. No sé si alguien se quedó con algo por el camino. Pedí grabar un video devolviendo el dinero y ese video existe. Lo he visto. En su día, advertí en Twitter de que el narcotráfico trataba de infiltrar mi campaña y de que nadie que no fuera el gerente de la campaña podía recibir un peso. Tratan de destruirme, como a mi hijo.
P. Su hijo está encausado por lavado de activos y enriquecimiento ilícito por quedarse dinero de la campaña.
R. Es fruto de un problema familiar profundo. Él cometió un error, indudable. Pero lo han castigado más allá de lo que él cometió para ver si se viene contra su padre. Dije que nunca en mi Gobierno hablaría de mi hijo, pero ya casi está pasando el Gobierno, y sí hablaré.
P. Usted es jefe de Estado y es padre. Hay ahí un conflicto.
R. Lula me dijo que, cuando fuese presidente, lo primero que tenía que hacer es reunir a la familia. Ese fue un buen consejo al que no presté mucha atención. Y es lo primero que intentan. Mi hijo fue débil y por ahí lo destruyeron. Yo no me puedo meter. Porque haría lo mismo que otros presidentes que sí han delinquido, y con pruebas. Tiene que actuar el derecho y no hiperdimensionar el delito. Lo hacen para que se enfrente a su padre por puro instinto de conservación. En eso es cómplice Vicky (Dávila, exdirectora de la revista Semana y ahora precandidata presidencial). Ella tenía un acuerdo con la Fiscalía para sacar todo esto, porque pensaban que me iba a destruir.
P. Ya que habla de Vicky Dávila, ¿cree que ella está en disposición de ganar las elecciones en 2026?
R. Vicky quiere ser Milei. No me puedo meter en cómo el peronismo manejó la política económica y social, pero la sociedad argentina se cansó de ellos y votó lo peor que podría existir. Cuando se repite la historia se construye una comedia. Vicky quiere ser Milei, pero para eso necesita que mi Gobierno sea un desastre. Y yo no lo veo. Lo que no quisiera es un Milei en Colombia. A diferencia de Argentina, un Milei colombiano traería muchísima sangre encima.
P. ¿Y confía en encontrar un candidato progresista para 2026?
R. No un candidato, sino un frente. No hay ninguna fuerza que tenga mayoría. Se necesita un frente amplio. Tengo nombres en mente, pero dejo correr el tiempo.
P. Hablemos del famoso Consejo de Ministros televisado…
R. Salió bueno.
P. Hay a quien le pareció caótico. Usted dio una reprimenda a sus ministros; ellos discutieron entre sí, uno le declaró su amor…
R. La idea de retransmitirlo fue mía. La tomé una hora antes. Creía que el pueblo colombiano merecía saber cómo es eso. Lo hice para que se viera, pero no pensé que iba a tener tanta audiencia; barrimos a los canales y un partido de fútbol. Se demostró que hay un déficit de información. Y lo que ocurrió allí toca con lo psicológico. Entendí que hay gente que se quiere ir a la campaña [presidencial de 2026] y esa gente no va a trabajar a fondo en lo que yo quiero. No necesito gente con agendas dobles.
P. Durante el Consejo dijo que usted era revolucionario, pero no su Gobierno. ¿Se puede ser revolucionario siendo jefe de Estado? ¿Fue elegido como candidato revolucionario?
R. No estoy seguro de que mi papel sea administrar el capitalismo de los capitalistas. Porque eso ya fracasó. Ese sistema está moribundo y se lleva consigo la humanidad, que es el problema mayor. Desde el Gobierno hay que hacer transformaciones que democraticen las instituciones. Si un funcionario no lo tiene en la cabeza, no lo va a hacer. Ahí es donde viene la diferencia. Son personas que no vivieron mi vida, ni tienen por qué haberla vivido, pero el objetivo tiene que ser transformar Colombia. Venimos de un marasmo de sangre. Si no lo logramos, haremos de Colombia un territorio de cementerios.
P. Parece insatisfecho con muchos miembros de su Gabinete.
R. No hemos conquistado el poder, hemos conquistado un gobierno administrador acorralado por los otros poderes y por intereses económicos, entre ellos los de la prensa. La única manera de liberarse es con un pueblo movilizado. Si llega a ganar la derecha, que en Colombia es extrema derecha, sabe qué hacer: matar. Y no mata a uno, mata a decenas de miles de personas. No tienen barrera moral.
P. Sus ministros critican que tenga a su lado como jefe de Despacho a Armando Benedetti, que ha estado implicado en escándalos (un caso de violencia de género que su esposa ahora niega) y tiene investigaciones judiciales pendientes. ¿Por qué lo defiende? ¿Qué cualidades ve en él?
R. Eso es lawfare. Benedetti viene de la política tradicional y hay cuestionamientos en su política tradicional, acusaciones desde el lado feminista. Su esposa lo defiende. Ya sé que puede haber subordinación, pero un presidente no puede tomar decisiones por un “puede”, sino por hechos. Su hijo estuvo a punto de suicidarse con aquella andanada de la prensa. Su propia esposa me pide que no lo destruya. Una mujer conoce a un hombre; ¿puede una mujer destruirlo? Claro que puede. También un hombre puede destruir a una mujer. Pero no destruir a las personas es dar una segunda oportunidad. El único proceso judicial en firme en su contra es por tráfico de influencias. Si me pongo a ver todo lo que me rodea, todos hacen tráfico de influencias. Todos intentan influenciarme.
P. En ese mismo consejo, la vicepresidenta, Francia Márquez, fue crítica también con Benedetti y con Laura Sarabia.
R. La verdadera pelea no es Benedetti, esa es la excusa para no hablar de otras cosas. Puse sobre la mesa el nivel de lo cumplido y todo terminó en Benedetti. ¿Por qué?
P. ¿Cuál es su relación con Francia Márquez?
R. Hemos estado hablando y fue bien, digamos. Ya veremos cómo marcha la relación. Ella es vicepresidenta por voto popular. Y a mí me parece que ella, fortaleciéndose en la vicepresidencia, puede volver a recobrar liderazgos que necesitamos.
P. Las reformas de salud y laboral tienen que pasar por el Congreso. ¿Está tratando de encontrar nuevas mayorías parlamentarias con Benedetti?
R. Lo intentaremos, pero esta vez no sobre el engaño. Me he sentido engañado.
P. ¿Por quién?
R. Se hace un acuerdo con un partido político, y después ese partido vota en contra. Eso me ha pasado con Claudia López [exalcaldesa de Bogotá, exdirectiva del Partido Verde y posible candidata presidencial]. Me ha engañado como siete veces. Soy un hombre engañado.
P. Ha tenido en este tiempo como número dos a Laura Sarabia, y ahora la ha nombrado canciller, ¿qué nota le pone a su trabajo?
R. Es una buena organizadora y una mujer joven. Cuando se es joven hay que madurar y hay que saber por cuál mal camino no se madura. Ahora en la Cancillería tiene que saber cuál es la voz de Colombia en el mundo.
P. Hay quien en su entorno le insiste mucho en que se controle en la red X [antes Twitter].
R. Por eso soy presidente. ¿Usted se cree que en tiempos de RCN o El Tiempo lo habría sido? ¿Pero quién dice eso?
MM