Música

Medio siglo de conflicto por la autoría de “Entre dos aguas”, un éxito eterno que ya es totalmente de Paco de Lucía

Juan José Téllez

Algeciras (Cádiz) —
26 de febrero de 2025 18:49 h

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José Torregrosa fue un gran músico, pero, tal y como determinó en su día un juzgado de Madrid y acaba de ratificar la Audiencia Provincial, no fue el coautor de Entre dos aguas y otras 36 obras de Paco de Lucía que aparecían registradas a su nombre.

Trabajó, eso sí, como pianista y director musical de la discográfica Phillips, donde grabó el guitarrista y ejerció como transcriptor de las tablaturas de dichas composiciones para su inscripción en Autores. De hecho, fue el propio Francisco Sánchez Gomes (Algeciras, 1947–México, 2014), poco antes de su inesperada muerte, quien se dio cuenta del fraude cuando, en señal de gratitud, pensó en poner a su nombre alguna de sus creaciones, por la ayuda inestimable que le había prestado. En cambio, apreciar la apropiación indebida de las mismas le enojó sobremanera y decidió emprender acciones legales. Su hija Lucía Sánchez Varela fue su confidente en una peripecia legal que comenzó después de su fallecimiento y que acaba de concluir. 

El fallo de la Audiencia Provincial de Madrid confirma el anterior, al acertar a decir que “las composiciones de Paco de Lucía son de tal complejidad técnica, que incluye picados y rasgueos de enorme dificultad, que sólo podían ser concebidas por un guitarrista, y además de estilo flamenco”. El criterio judicial se basa en un informe pericial suscrito por el musicólogo Faustino Núñez, uno de los mayores conocedores de la obra de Paco y autor, por ejemplo, de la guía acústica de la llamada “caja roja” que Universal dedicó a buena parte de la obra de Paco y que editó y glosó con la ayuda de José Manuel Gamboa.

Núñez también ha participado en la edición del disco Pepito y Paquito, basado en una de las primeras grabaciones de los dos hermanos Lucía, auspiciada por Reyes Benítez, amigo de la familia Sánchez, cuando ni siquiera eran aún “Los chiquitos de Algeciras”. Curiosamente, los herederos de Torregrosa han intentado descalificarle por considerar que habría actuado a favor de parte al ser un “apasionado” de la obra del guitarrista algecireño. ¿Y quién no?, cabría preguntar.

Vulneración del “derecho moral” del guitarrista y autor

Este nuevo fallo acredita legalmente que el pianista “vulneró el derecho moral” de Paco de Lucía: “Nos encontramos ante un artista de fama mundial, considerado un maestro de su género, que ha visto negado públicamente el reconocimiento de la autoría exclusiva de un número bastante significativo de sus obras musicales”, recoge el auto.

Para los herederos de Torregrosa –el músico falleció en 2005–, el golpe económico es considerable, dado que deberán reintegrar los derechos obtenidos durante más de medio siglo, además de pagar 10.000 euros en concepto de indemnización por ese daño moral.

De entre las 37 composiciones afectadas, destaca Entre dos aguas, la rumba emblemática que le dio a conocer popularmente y que fue incluida en su significativo disco Fuente y caudal, su quinto álbum en solitario. Iba a ser un descarte y se convirtió en mascarón de proa.

La rumba, ya plenamente original de Paco de Lucía tras el pleito mantenido con los herederos del arreglista José Torregrosa, cumple, pues, cincuenta y dos años, al igual que el disco en que estaba incluida, publicado por Phillips en 1973 y que supuso un antes y un después en la carrera del guitarrista algecireño.

Hoy, su título se ha convertido en un referente para Algeciras –donde su melodía suena cada mediodía en el reloj del Ayuntamiento, tras fracasar el intento de que lo hiciera en la Iglesia de La Palma—y en uno de los hitos de la banda sonora de nuestro país desde el tardofranquismo y la transición democrática.

Entre dos aguas se edita como single –con Aires choqueros en su cara B—y venderá más de 300.000 copias según el recuento de 1975, aunque su éxito no fue inmediato. Habrá que esperar más de un año para que alcanzara notoriedad en las listas de éxitos, donde permanecerá en puestos notables durante la friolera de 22 semanas a partir del 21 de octubre de 1974, merced a los buenos oficios de su nuevo representante, el periodista Jesús Quintero.

Del álbum se vendieron en dos años más de cien mil ejemplares de la época, lo que dice mucho del éxito arrollador que obtuvo. En 1976, recibiría por ello un single, un LP y un musicassette de oro.

Un tema de última hora

Entre dos aguas, una rumba que incluía una instrumentación insólita para el flamenco, añade a las habituales guitarras de acompañamiento, un contrabajo eléctrico, bongos y tumbadoras, a cargo de Pepe Ébano. Normalmente, se entiende que su título vuelve a ser topográfico y se refiere a su ciudad natal, Algeciras, junto al Estrecho que sirve de frontera entre el Mediterráneo y el Atlántico. Claro que Donn Pohren, en su obra Paco de Lucía, el plan maestro, cita al musicólogo y guitarrista Gerhard Klingenstein, quien propone una interpretación más especulativa, al considerar que se trata de un símil sobre la bifurcación formal del flamenco, entre “tradición o progreso, pureza o libertad”.

“Sorprende saber”, precisa Ángel Álvarez Caballero, “que esta rumba fue incluida en el disco en el último momento, como relleno para completar una grabación en la que todo lo demás es absolutamente tradicional”.

Arcadi Espada, en su blog de El Mundo, tras el fallecimiento de Francisco Sánchez Gomes, aseveraba que “la historia de la grabación de Entre dos aguas tiene ese aire casual de los momentos geniales”. “Ya había acabado la grabación de Fuente y caudal, pero el productor Torregrosa dijo que faltaba algo. Lo que pasó entonces me lo explicó Gonzalo García-Pelayo: ”Yo no estaba allí, pero me lo contó el técnico de sonido, Jaime se llamaba. Parece que, al rato de hablar Torregrosa, Paco empezó a trastear con la guitarra, improvisando. Un detalle importantísimo, porque Entre dos aguas sería entonces el resultado de una jam session, por completo inusual en el flamenco. Lo cierto es que se grabó, pero no parecieron darle demasiada importancia. Hasta que un día me encontré a Jesús Quintero, que se había convertido entonces en su manager. Me llamó la atención sobre la rumba, que me pareció una pieza excepcional. Hablé con Moncho Alpuente y Carlos Tena, que eran entonces mis jefes en la tele y en la radio. Yo entonces tenía mucho en la cabeza a John Mayall: si aupamos a John Mayall, les dije, ¿por qué no vamos a aupar a este genio? Y lo aupamos“.

Espada tiene sus dudas “de que los productores o la discográfica creyeran del todo en el carácter secundario de la pieza”. Y lo explica: “Aunque la extraordinaria taranta Fuente y caudal daba nombre al disco, Entre dos aguas ocupaba el número uno de las ocho canciones. Gonzalo había citado al hombre clave: Quintero. Sabe cómo ocurrieron las cosas. Y de paso aclara una discrepancia en las fechas. Gonzalo creía que el disco había salido a finales del 74, pero lo cierto es que había salido un año antes. ”¡Claro que había salido un año antes! –me explicó Quintero con ardor– ¡Y se vendieron 300! Y estaba descatalogado. Y si no llega a ser porque me planté con los directivos de Philips para que lo volvieran a poner en el mercado, y por la ayuda de Gonzalo y de otros amigos de las radios, el disco se habría hundido en el olvido“. Entre dos aguas, descatalogada. Convendrás, querido amigo, que es una noticia puramente extraordinaria”.

'Te estoy amando locamente'

Espada asegura que Quintero, el célebre periodista que en aquel momento ejercía como manager de Paco, ignoraba el origen del nombre de la rumba, aunque Gonzalo García Pelayo aventurase, al igual que luego hiciera Álvarez Caballero, que anticipaba la fusión entre flamenco y jazz: “Yo tiendo a creer al guitarrista cuando dijo que él había nacido entre dos aguas”, zanja el periodista. “Lo que tampoco favorece, desde luego, la hipótesis del supuesto carácter secundario de la pieza: no parecía un título de aliño. Luego está la inspiración. Es fama que, cuando la grabó, llevaba en la cabeza el éxito de Las Grecas, Te estoy amando locamente, y que la similitud melódica se advierte con claridad. No sé qué decirte. Quintero lo niega. El hecho de que la rumba greca se editara a finales del mismo año de 1973 tampoco facilita la hipótesis de la influencia”.

Existen otros argumentos para rebatir que Te estoy amando locamente fue un precedente del fraseo inicial de Entre dos aguas que, en efecto, amasó su propia leyenda, ya que abrió el LP, a pesar de haber sido incorporado a última hora a un álbum en donde reinaban los fandangos “Aires choqueros”, la impronta jerezana de “Solera”, los tangos de “Los Pinares” o las alegrías de “Plaza de San Juan”.

Parece claro que a Paco le faltaban temas y tiró de aquella rumba en donde se aprecian retazos y fraseos de otras composiciones. Por ejemplo, la Rumba improvisada, que había impresionado ya en 1971, en su disco Recital de guitarra de Paco de Lucía, que graba con una escolta de esenciales guitarristas de la época, desde Enrique de Melchor, a Paco Cepero, Isidro Sanlúcar, Julio Vallejo y su hermano Ramón.

También hay reflejos de otra rumba Caramba, carambita, de Los Marismeños, que aparece en Hispavox, compuesta por Paco para un proyecto en el que se había embarcado su amigo, el pianista, Felipe Campuzano: “La participación de Paco de Lucía en un grupo como Los Marismeños –escribe Jesús Ordovás– es toda una sorpresa para muchos amantes del flamenco puro, que ven como uno de los mejores guitarristas del género se dedica a hacer ‘rumbitas’ para los turistas. Pero Paco de Lucía les dará una sorpresa todavía mayor con Entre dos aguas, una rumba instrumental que graba con Ramón de Algeciras, que ha acompañado a multitud de cantaores durante años”.

Lo cierto es que Paco, por aquella época, rulaba a veces con su viejo amigo Felipe Campuzano, el pianista gaditano que había crecido en Algeciras y con quien coincidía de pascuas a ramos en uno o en otro lugar o en las noches de farra en Madrid. Campuzano fue el autor de aquel éxito de las malogradas cantantes gitanas. Y llevó a Paco a conocerlas de cerca: “Basta con tararear el inicio de Entre dos aguas y la canción de Las Grecas para comprobar que en ambas está la misma melodía. Pero no fue la única referencia que cogió en aquella improvisación del estudio de grabación. Aquel mismo año Los Marismeños grabaron el disco Sonido andaluz con su famosa rumba Caramba, carambita. La parte final de Entre dos aguas recoge claramente esta melodía. No se sabe si fue antes el huevo o la gallina”, explicaba Alberto García Reyes en ABC.

Ramón de Algeciras le acompaña como segunda guitarra en dicha grabación, a la que se unen el bajo de Eduardo Gracia, y el bongo de su medio tocayo peruano José Sánchez, conocido artísticamente como Pepe Ébano. Ambos colaborarían precisamente con Las Grecas en la grabación de Te estoy amando locamente.

'Fly me to the moon'

Quizás haya un elemento decisivo para zanjar la cuestión. El célebre inicio no es más que una versión de Fly me to the moon, una canción escrita en 1954 por Bart Howard y que se convirtió en un standard de jazz que popularizó Frank Sinatra tras grabarla diez años más tarde, en 1964, en plena carrera espacial. José Luis Marín, amigo de la infancia y juventud de Paco de Lucía, se la enseñó. Con un poco de atención, pueden apreciar que la célebre melodía nace de tocar dicho tema con una doble pulsación de cuerda.

Fuente y caudal era mucho más que aquella rumba de leyenda: “El algecireño –informan Núñez y Gamboa– se encuentra en un nivel de perfección técnica y de estilo que hasta la fecha no había sido alcanzado por guitarrista flamenco alguno. Tanto en el aspecto creativo como en el interpretativo, el grado de madurez del joven guitarrista algecireño propicia un despliegue de medios expresivos sorprendentes”.

La rumba será una de las banderas eternas de Paco. De hecho, la primera tesis universitaria sobre su figura, escrita por Diana Pérez Custodio, se basó en el análisis de dicho ritmo. La tesis llevó por título el de “Comunicación y cultura, entre lo local y lo global: la obra de Paco de Lucía como caso de estudio”. Se la dirigió el catedrático Miguel de Aguilera Moyano y fue leída, a 24 de septiembre de 2003, en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Málaga.

Junto con Entre dos aguas, la tesis de la algecireña incluye otras rumbas de Paco, como Punta umbría, de La fabulosa guitarra de Paco de Lucía; Almoraima y Río Ancho, de Almoraima; Convite, de Sólo quiero caminar; Monasterio de sal, de Sólo quiero caminar; Mi niño Curro, de Siroco; Zyryab, de Zyryab, Playa del Carmen, de Zyryab y Manteca colorá, de Luzía“.

En su recurso, los herederos de Torregrosa tienen razón al afirmar que José era “un músico y compositor de prestigio”. Nacido en Alicante el 23 de enero de 1927, figura como autor de canciones para intérpretes como Nino Bravo, Marisol –la mítica Tómbola– o Rocío Dúrcal, así como firmó las bandas sonoras de más de veinte películas, al tiempo que transcribió y armonizó obras españolas del Renacimiento y canciones de los siglos XVII y XVIII.

Obtuvo numerosos premios en distintos festivales de la canción, así como el premio nacional de flamenco al mejor disco en 1967 por su Misa Flamenca; fue consejero de la SGAE por las secciones de Cinematografía y TV, trabajando en la casa Philips hasta 1981. Pero esa es otra historia, como la de los supuestos derechos que Paco y su familia habrían hurtado a José Monje “Camarón de la Isla”, un supuesto completamente rebatido por propios y extraños, por lo que nunca llegó a sustanciarse en pleito: no había base alguna para sostener tal supuesto.

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