Entrevista

Michel, exjefe de Aduana: “El programa económico está pensado en un mundo que no existe más”

Entrerriano, abogado y contador por la Universidad de Buenos Aires, master en Finanzas por la Di Tella, Guillermo Michel fue dos veces jefe de la Aduana, en el final del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, debajo de Ricardo Echegaray, y en el de Alberto Fernández, bajo las órdenes de su jefe político y entonces ministro de Economía, Sergio Massa. En el medio asesoró al actual diputado Miguel Ángel Pichetto. Con cada vez más alto perfil, busca terciar en la discusión económica nacional.

—¿Cómo nos impacta la hecatombe de los aranceles de Donald Trump?

—Es un arancel del mínimo, del 10%, pero impacta de manera negativa para el comercio no solo exterior de la Argentina, sino de todo el mundo. Si uno analiza las exportaciones de Argentina en 20,24 fueron de US$80.000 millones y si uno lo mira desagregado por país, Estados Unidos es el segundo destino, con 6.500 millones, con un tercio de materias primas y alimentos y el resto lo vinculado a petróleo, minería y petroquímico. Además, hay que tener en cuenta que esta suba es acumulativa. Por ejemplo, las exportaciones de aceite de soja de Argentina el año pasado fueron de 700 millones y ya se pagaba el 19%. Ahora con este 10% acumulativo se pagará el 29%. Esto impacta también en otros productos como carne bovina, miel, limones, jugo de limón, maní, etcétera. También hay que resaltar que Argentina no recibió ningún trato preferencial: la tasa del 10% es la misma que le aplicaron a otros países de Latinoamérica como Brasil, Uruguay, Chile, Colombia.

—Otros países reaccionan con represalias a EE UU, mientras la Argentina busca un acuerdo para bajar aranceles... ¿qué conviene?

-El programa económico en materia de comercio exterior del Gobierno es el pasado, está pensado en un mundo que no existe más. Si uno mira lo que ocurre en Estados Unidos, lo que está haciendo la Argentina es defender la industria americana, al trabajador americano no sólo a nivel medidas sino en lo gestual. En el anuncio de Trump había muchos representantes de sindicatos americanos. Lo que está buscando es volver a fortalecer la industria americana. Y le está pidiendo a un conglomerado encabezado por BlackRock que se haga cargo de dos puertos en los extremos del Canal de Panamá, que hoy están en manos de Hutchinson, que una empresa con sede en Hong Kong, pero con capitales chinos. El libre comercio no existe más a nivel mundial.

—¿Cómo ve la situación económica nacional?

-Este programa económico y este modelo de país no es lo que necesita la Argentina. Para desarrollarse, necesita una industria fuerte, con salarios con un poder adquisitivo importante. No quiero un país con una desigualdad como es el esquema chileno, peruano o ecuatoriano. O sea, la Argentina es un país con 47 millones de habitantes y para desarrollarse requiere otras características. No hay que descartar todo lo que es la industria del agro, además de la minería, el petróleo, el gas, pero también necesitás una industria fuerte y creo que este modelo no ayuda para eso. Hay que marcar las inconsistencias que uno ve desde la economía, sin faltar el respeto a nadie. Creo que el programa económico es todo lo contrario a lo que nos vendieron en la campaña. Esto fue desde un principio un programa económico ortodoxo, que es el que aplica el Fondo Monetario en la mayoría de los países. Fue una megadevaluación del 118%, un impuestazo porque subieron el impuesto PAIS, del 7,5% el 17,5%, además de subir el impuesto a las ganancias, de eliminar la devolución de IVA, de subir el impuesto a los combustibles 604% el año pasado, de subir el monotributo y un tarifazo.

La apreciación cambiaria genera esta falsa sensación de estabilidad que ahora, para seguir manteniéndola, tenemos que volver a endeudarnos

La inflación desde diciembre de 2023 a enero de 2025 fue del 183% y las tarifas subieron un 460% luz y gas. Fue un programa que busca generar una falsa sensación de estabilidad a través de la apreciación cambiaria, con efectos muy negativo sobre la industria. Y te quiero dar un solo ejemplo. Las importaciones de China en el primer bimestre de 2024 fueron US$1.740 millones y en 2025 en el mismo periodo fueron 3.025 millones, o sea crecieron un 74%. La importación de bienes de consumo pasó de 231 millones a 523 millones, es decir, se incrementó 127%. Eso es todo el ingreso sobre todo de las plataformas online y el ingreso de un montón de productos, como juguetes, que lo único que hacen es afectar la industria argentina. Vos me decís “che, no lo compares con 2024, comparalo con 2023. Bueno, fueron de 2.070 millones, casi 1.000 millones por por encima en este 2025. Esto es lo que genera la apreciación cambiaria. Esto tiene un efecto directo sobre la industria, sobre el trabajo argentino. Genera esta falsa sensación de estabilidad que ahora, para seguir manteniéndola, tenemos que volver a endeudarnos. Este préstamo del Fondo Monetario es un préstamo político que le hace al Gobierno. Este préstamo no va a ser para hospitales, rutas, puentes, escuelas. Va a ser un préstamo político para que e Gobierno llegue de la mejor forma a las elecciones de medio término.

—Lo vi en un streaming mostrando que a una provincia citrícola como la suya habían llegado las naranjas egipcias...

Que la Argentina importe leche de Uruguay es absurdo, que la Argentina esté importando fideos de Albania resulta hasta cómico. Esto tiene consecuencias no sólo en la industria. Tenés mucha salida de dólares por el lado del turismo. Todos los argentinos se fueron a veranear al exterior. Soy de Gualeguaychú y este verano los hoteles estaban por la mitad. Sale más barato hoy tomarse un café en Madrid que en el barrio de Almagro, donde yo vivo en Buenos Aires.

—Pero ustedes le dejaron a Milei una economía con cuatro veces más inflación y extremadamente cerrada a la importación...

—Soy el primero en reconocer que claramente cometimos errores. Por eso perdimos las elecciones. Cuando la gente vota, la gente no se equivoca. Y claramente nosotros tuvimos dos cuestiones fundamentales. La primera, no pudimos recuperar el poder adquisitivo de los trabajadores y los jubilados. El segundo es que en el gobierno anterior estuvimos en una situación muy compleja desde el punto de vista de la autoridad presidencial. Si Massa no se hacía cargo de la economía no lo decía yo, lo decían los intendentes del conurbano, el gobierno se iba en helicóptero. Esto para reconocer el trabajo y la elección que se hizo, que permitió haber ganado las generales, estar a 2,7 puntos de ganar en en primera vuelta, mantener la provincia de Buenos Aires, recuperar 13 municipios de la provincia, y haber mantenido la primera minoría en Diputados y Senadores, que además tiene un impacto directo en el Consejo de la Magistratura. Ese triunfo electoral en las generales de Massa permitió mantener al peronismo en pie y competitivo hoy y evitar lo que le está pasando a otras fuerzas políticas que están licuadas por La Libertad Avanza. Que se hicieron cosas mal sería de necio negarlo. También hay un montón de cuestiones que hay que tener en cuenta.

Que la Argentina importe leche de Uruguay es absurdo, que la Argentina esté importando fideos de Albania resulta hasta cómico

Era muy difícil aplicar un plan de estabilización en el medio de que tenías economistas del PRO que iban al Fondo a pedirle que le bajen la palanca a la Argentina, donde el candidato que ganó las PASO estaba todo el tiempo planteando de que iba a dolarizar y cerrar el Banco Central. También quiero rescatar un montón de cuestiones que se hicieron bien. Hay que plantearle al Gobierno que deje ese espíritu fundacional de que la Argentina arrancó en diciembre de 2023. Te voy a dar un ejemplo muy claro. Este año la Argentina va a lograr un superávit de balanza energética de US$8.000 millones. En 2022 tuvimos un déficit de cerca de 7.000 millones. Gran parte de eso es producto de una obra pública que hizo el gobierno anterior, que es el gasoducto Néstor Kirchner o como lo quieran llamar ahora, por todo el impulso que se le dio a Vaca Muerta. Y si queremos ir más atrás por el decreto que en 2014 se efectuó para darle estabilidad jurídica a lo que fue la inversión de Chevron de US$1.500 millones en Vaca Muerta.

—Sobre la receta antiinflacionaria, ¿cree que hay alguna cosa bien de lo que hizo el Gobierno, como el equilibrio fiscal o no tener tanta emisión monetaria?

—Nadie puede estar en desacuerdo en que es necesario crecer sin inflación y con superávit. Ahora dejame hacer una aclaración. El gobierno peronista del 2003 al 2007 tuvo superávit fiscal y comercial. Después se han dado situaciones vinculados sobre al desbalance de la balanza energética, con la necesidad de importar combustibles. Se pudo haber analizado la política de subsidios, si debería haber mantenido o avanzado en otro esquema. También déjame decirte algo hoy Trump está analizando el crecimiento de la industria americana a través de una energía barata. Lo que hay que ver es la sostenibilidad en el tiempo del superávit fiscal, que primero fue producto del impuestazo PAIS, que lo tuvieron que sacar, y ahora porque se maquilla la contabilidad, no capitalizando los intereses de las letras.

—Por último, en el diario La Nación se lo nombró como detrás de la denuncia de las valijas que trajo en un avión privado una azafata libertaria y que no fue revisado por la Aduana...

—Yo me fui hace 15 meses de la Aduana. Seguir hablando de mí es hasta poco serio, la verdad. Y el trabajador de Aduana, cuando cumple un procedimiento, cumple con las normas, con los protocolos, se hace todo ajustado a derecho y a protocolos. No me corresponde a mí marcar cómo se trabajó en este caso. Cuando yo ocupé mi cargo, me hice responsable. No me corresponde a mí opinar de esto.

AR/JJD