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Crisis de vivienda

Miles de personas salen a la calle en toda España para exigir que bajen los alquileres y que la vivienda deje de ser un negocio

La manifestación por la vivienda recorre las calles de Madrid.

David Noriega

elDiario.es —

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Miles de personas salen a la calle este sábado en toda España para exigir una solución a la emergencia residencial que acorrala a decenas de miles de familias. El grito es unánime de rincón a rincón. Bajo el lema “acabemos con el negocio de la vivienda”, los sindicatos de inquilinas convocan protestas en cuarenta ciudades con demandas claras: una bajada inmediata de los alquileres del 50%, recuperar los contratos indefinidos “para desarrollar proyectos de vida” que no se corten cada cinco o siete años, recuperar las casas vacías, turísticas o con arrendamientos de temporada, la prohibición de la compra especulativa de vivienda y la desarticulación de grupos de desalojo.

La convocatoria simultánea de este sábado supone la primera concentración estatal por el derecho a la vivienda, tras las protestas masivas que se han celebrado en todo el país en los últimos meses. El arranque esta mañana lo ha dado Málaga, donde la marcha arrancó a las 11.30 horas desde la plaza de la Merced y se replicará a lo largo del día por hasta cuarenta ciudades. Las últimas serán a partir de las 18.30 horas en Vàlencia y Ourense y en Vigo y Segovia a las 19h. “¿Dónde están, no se ven, nuestros departamentos de alquiler?”, claman desde la Capital de la Costa del Sol, donde el Sindicato cifró la asistencia de las anteriores manifestaciones en 25.000 y 30.000 personas y que este sábado llegaran hasta “barrios que no han podido evitar el destrozo”, como el Perchel Sur, el Bulto y Huelin.

En Madrid, los primeros cánticos ya azuzaban las protestas y señalaban por donde iría el foco de las reivindicaciones. “Los caseros nos roban el sueldo” o “especuladores, culpables. Gobiernos, responsables”, coreaban los más madrugadores. Un joven sostenía una pancarta que rezaba que “no faltan viviendas, sobran especuladores”. Más adelante, una mujer, megáfono en mano, denunciada que “el Gobierno dice que la vivienda pública es la solución, pero nos echan todos los días de viviendas públicas”. A su paso por la Gran Vía, una gran pancarta desplegada en uno de los edificios adelantaba: “Sareb, último aviso: negociación colectiva ya”. Aquí se han vivido los únicos momentos de tensión con la policía, cuando un grupo de agentas ha intentado detener a los encargados de lanzar la lona y se han producido conatos de cargas y lanzamientos de objetos.

Unas 15.000 personas han salido a la calle en la capital, según los primeros datos de Delegación de Gobierno, que los organizadores elevan a 100.000 personas. En Andalucía, se han sumado a las movilizaciones unas 3.000 personas en Sevilla y otras 4.000 lo han hecho en Granada, según fuentes de la Policía. En Málaga han sido 5.000, según la Delegación del Gobierno.

Las huelgas de alquileres “han venido para quedarse”

Desde las organizaciones por el derecho a la vivienda han hecho bandera de las huelgas de alquileres. “Cuando nos organizamos, somos indesahuciables”, advirtió la portavoz del Sindicato de Inquilinas, Valeria Racu, que enumeró la lucha de los bloques vecinales contra fondos buitres, “que han logrado bajar un 30% sus alquileres gracias a las huelgas” que “han venido para quedarse”. En Catalunya, han comenzado también una huelga de alquileres contra el mayor casero de la Generalitat, La Caixa.

“Empieza el fin del negocio de la vivienda, empieza una sociedad mejor, sin rentismo, sin esta estructura parasitaria que devora nuestros salarios y nuestros recursos”, insistió Racu, que hizo un llamamiento al medio millón de familias que terminan sus contratos de alquiler en 2025 “a quedarse en casa y resistir”. Actualmente, casi 1,4 millones de hogares destinan más del 30% de sus ingresos a pagar la renta, 200.000 familias más que hace una década.

Noel, de 25 años, comparte departamento en Tetuán. Paga 500 euros al mes por una habitación. “Me cobran demasiado, pero menos que eso, imposible”, lamenta el joven, que compagina estudios y trabajo. A unos metros, Laura camina con sus amigas Claudia y Raquel. Ella comparte con otras dos compañeras un departamento que se han ido pasando “de colega a colega”. “Por suerte, no nos han subido mucho el precio, pero estams viendo cómo suben por la zona. Además, estamos en contra de que la gente se enriquezca a costa de los derechos de los demás”, explica esta mujer de 28 años, que ve irrealizable llegar a vivir sola: “Creo que nunca me lo he planteado, porque nunca lo voy a poder conseguir. Por lo menos en Madrid”.

Ela tiene 84 años y se ha acercado este sábado a la cita madrileña por los jóvenes. Ella tiene la vivienda resuelta pero admite que las generaciones que la siguen “lo tienen muy crudo”. “No tienen estabilidad laboral, necesitan sueldos dignos que les permitan elegir entre comprar y alquilar”, exige.

Paula y Diego son la muestra de que la crisis de vivienda no solo afecta a quienes buscan un departamento para comprar o en alquiler. “Tenemos la suerte de tener un departamento en propiedad, pero no quiero que mi barrio sea un Airbnb gigante”, explican. Viven desde hace una década en el centro de Madrid y han visto el proceso de gentrificación de barrios como Chueca, donde “no queda ni una tienda de comestibles”. El Ministerio de Consumo ha detectado unas 15.000 viviendas turísticas ilegales en la capital. “El Ayuntamiento no ha hecho nada contra ellas”, comentan dos mujeres que contemplan el paso de la manifestación.

El grueso de las reivindicaciones parten este mediodía, en lo que los convocantes quieren que sea un grito coordinado y una muestra de que el problema de la vivienda es transversal, ante lo que consideran la inacción de las administraciones. En Logroño, unas 2.000 personas han salido a la calle para pedir al Gobierno de La rioja que “presione a rentistas y especuladores”, pero también actuaciones para que haya “pueblos vivos, con servicios, viviendas y trabajo”. En Murcia, cientos de manifestantes han recordado que “si pago el alquiler, no tengo para comer”.

“Si lo de la vivienda no se arregla, no funciona nada”, afirmaban por la tarde, en Barcelona, Isabel y Montse. “Los hijos no se van de casa porque no encuentran nada, pero mucha gente de nuestra edad que no es propietaria también tiene problemas”, añaden las mujeres, durante la marcha por la ciudad que frenó los desalojos de la Casa Orsola.

En Balears, donde piden ser “el foco” de las políticas de vivienda, había convocadas manifestaciones en Mallorca y Eivissa por la mañana y en Menorca, a las 18h. “Cada vez hay más personas afectadas por casos de desalojos”, señaló el portavoz de la PAH de Mallorca, Bel Abrams, que antes tocaba más a las hipotecas, pero ahora impacta más en los inquilinos. Según los datos del Consejo General del Poder Judicial, en 2024, los desalojos crecieron un 3,4% y más de 27.500 familias se quedaron en la calle, el 74,6% por problemas relacionados con el alquiler.

En València, una columna humana, recorrió las calles desde el Ayuntamiento hasta la plaza de América al grito de “Mazón, atiende, València no se vende”, “queremos vecinas y no rentistas” o “le dicen solución a la especulación”.

En Donostia, miles de personas se han manifestado también con consignas com “rentistas y empresarios se llevan mi salario', 'nativa o extranjera, la misma clase obrera” y 'frente a la farsa institucional, vivienda gratuita y universal“. ”Ante el aumento del problema de la vivienda, de la preocupación de la ciudadanía y de la movilización social“, los partidos políticos ”están aprovechando este contexto para legitimar una serie políticas que no vienen a solucionar el problema de la vivienda, sino a financiar aún más el negocio inmobiliario“, ha denunciado la portavoz del Sindicato Socialista de Vivienda de Euskal Herria, Carla Pisano.

En Cantabria, el recien constituido Movimiento por la Vivivenda Digna, ha congregado en la plaza del Ayuntamiento de Santander a medio millar de personas, que han reclamado un parque público de vivienda y la expropiación de las casas vacías en manos de grandes tenedores, así como la limitación del precio de los alquileres.

La ministra “comparte” que la vivienda “no debe ser para especular”

La ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, ha asegurado este sábado que “comparte” la reivindicación de las personas que han salido a la calle para reclamar que “las viviendas deben ser para vivir y no para especular”. En un mensaje en la red social X, Rodríguez ha defendido que solo se logrará si “todas las administraciones” se comprometen por igual y ha pedido una “alianza de país”: “Con más viviendas, más ayudas y mejor regulación alzaremos el quinto pilar del Estado del Bienestar y garantizaremos el derecho constitucional a una vivienda digna”.

La ministra ha hecho un repaso de la acción del Gobierno en materia de vivienda, en la que, sin embargo, no se encuentra ninguna medida concreta destinada a prohibir o limitar la compra especulativa de inmuebles, como reclaman Sumar y Podemos. La única propuesta en esa línea es la de desincentivar, por la vía fiscal, la adquisición de inmuebles para no residentes extracomunitarios, que el presidente Pedro Sánchez anunció en enero. No obstante, Rodríguez ha defendido la ley de vivienda como el mecanismo para “intervenir el mercado” en “el corto plazo”. “A pesar de los pregoneros del apocalipsis, la regulación no ha frenado la construcción”, ha dicho, y ha señalado que los alquileres en las zonas tensionadas de Catalunya han bajado un 3,7% y hasta el 6,4% en Barcelona. Según el último índice de referencia para las actualizaciones de contratos, elaborado por el INE, aquellos que se actualicen en marzo podrán subir hasta un 2,1%.

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