Cristina Fernández de Kirchner y Axel Kicillof se metieron de lleno en una discusión que parece sin retorno, pese a los esfuerzos que realizan distintos referentes del peronismo en acercar posiciones. Las negociaciones entrarán en tiempo de descuento este fin de semana, en la previa a la sesión especial convocada por el kirchnerismo para el próximo martes en la Legislatura, donde insistirán con un proyecto para forzar las elecciones concurrentes. Desde el entorno del gobernador juran que apostarán al consenso, aunque apelan a la estrategia de sentarse a esperar para ver hasta dónde La Cámpora y el massismo se animarán a avanzar. Las definiciones se dilatan porque cada sector buscará culpar al otro por la materialización de la ruptura.
En la previa al fin de semana, la senadora Teresa García lanzó un ultimátum a Kicillof: “Está advertido que si hay desdoblamiento, Cristina será candidata”. En declaraciones a FutuRock, insistió: “Si el desdoblamiento se plantea como una cuestión irrefutable, no hay otra posibilidad, no es un capricho de Cristina”. De ese modo blanqueó la posibilidad, que corre hace días en el peronismo luego de que la propia Cristina lo insinuara en una cena con algunos dirigentes en Ezeiza, de que compita como diputada provincial por la Tercera sección electoral, una estrategia que golpearía al armado de Kicillof en el Conurbano, sobre todo en municipios como Avellaneda o La Matanza, donde los intendentes están volcados al bando del gobernador.
No es la única presión que recibió Kicillof en las últimas horas. Sus propios aliados e intendentes que le responden comenzaron a impacientarse, mientras que el dirigente social Juan Grabois dio una entrevista incendiaria al canal de streaming Cenital, en la que amenazó con competir por afuera si el peronismo no llega a un acuerdo en las próximas horas. “Lo que hay acá es un nivel de irresponsabilidad de la vida de los argentinos que yo no me banco más”, afirmó, con críticas a Cristina pero también a Kicillof, a quien apuró: “Si quiere desdoblar la elección, que tenga las pelotas y que lo haga”.
En la última sesión en la Legislatura, el kirchnerismo intentó avanzar con las concurrentes. La Cámpora, en sociedad con el massismo y otros legisladores afines, tanteó apoyos entre las filas del PRO y los libertarios de Javier Milei para juntar los dos tercios que les permitieran tratar sobre tablas el proyecto del massista Rubén Eslaiman para suspender las PASO por única vez. La intención era, a ese mismo texto, agregarle un artículo para establecer la fecha electoral el 26 de octubre, el mismo día que las elecciones nacionales. Lo curioso fue que la sesión estuvo unas horas interrumpida a raíz de un cuarto intermedio mientras Kicillof cerraba un plenario de Barrios de Pie a una cuadra de la Legislatura, donde afirmó que las elecciones concurrentes resultarían “un caos” e hizo explícita su voluntad de votar “dos días distintos”. También pidió “unidad sin sometimiento”.
Si bien kirchnerismo no logró juntar el número necesario para avanzar con las concurrentes, encontró una maniobra: el camporista Facundo Tignanelli, presidente del bloque de Unión por la Patria (UP), propuso que el proyecto de Eslaiman vaya al Orden del Día de la sesión del próximo martes, para que pueda ser aprobado por la Cámara “con o sin despacho”. Es decir, que pueda tener luz verde con mayoría absoluta y no requiera de los dos tercios. También sostuvo que podrían sumarse a ese proyecto los agregados que se consideren pertinentes en los días previos a la sesión, por lo que dejó abierta la puerta para agregar el artículo que exige la votación concurrente. De esta forma, el cristinismo dejó allanado el camino para conseguir los votos y torcerle el brazo al gobernador.
“Seguimos buscando un consenso. Y esperamos que el martes no consumen un golpe legislativo”, dijo a elDiarioAR un dirigente de trato diario con Kicillof. También aseguró que en La Plata no tienen previsto publicar el decreto de desdoblamiento antes del martes. De ser así, la estrategia resulta evidente: buscarán dejar avanzar al kirchnerismo con el proyecto que consideran “extorsivo”, para luego disponer de un arco narrativo en el que los acusarán de haber quebrado el espacio. “Si se rompe, no será por una decisión nuestra. Y los que decidan la fractura deberán explicar por qué”, sostienen en la mesa chica axelista.
Desde ninguno de los dos sectores descartan que lo que hasta ahora se conoce como UP pueda fracturarse antes de las elecciones, algo que hace dos meses era un escenario que minimizaban todos los actores, con la excepción de algunos intendentes enemistados con la conducción de Cristina.
Seguimos buscando un consenso. Y esperamos que el martes no consumen un golpe legislativo
Las presiones cruzadas no cesan. Unos días después de que los intendentes afines a Kicillof publicaran un pedido para que desdoble la elección, el kirchnerismo hizo correr otra carta con firmas de intendentes, legisladores, concejales, rectores y sindicalistas, y que exige elecciones concurrentes: “Néstor Kirchner no insistiría en vano que no hay proyecto local sin proyecto nacional”, señalan. Un dato curioso fue que algunos firmantes se despegaron del escrito, como el intendente Ariel Sujarchuk (Escobar) y el senador provincial Pedro Borgini, que aseguran haber sido incluidos sin ninguna autorización. En el caso de Borgini incluso se despegó del Patria y pidió desdoblar.
En ese contexto de alta tensión, Massa reunirá este sábado a su tropa en el municipio de San Fernando para analizar una salida “consensuada”, que apele a la “unidad y cordura” dentro de Unión por la Patria. Kicillof, mientras tanto, permanece en una encrucijada. Optó por la estrategia de estirar la pelea sin romper y jugó al desgaste, pero ahora quedó en el centro de presiones cruzadas. Si desdobla, sabe que será víctima de la revancha de Cristina y foco del “fuego amigo” en la Legislatura y en la gestión. Si no desdobla, sufrirá el alejamiento de los intendentes que apostaron a su propio proyecto político. Esos mismos intendentes que hoy se empiezan a impacientar y le exigen definiciones.
LA/JJD