ANÁLISIS

Los hilos a la vista: Agustín Laje, la batalla cultural y los vínculos del Gobierno con el Opus Dei

5 de abril de 2025 00:00 h

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El 24 de marzo, aniversario del comienzo de la última y más sangrienta dictadura cívica-eclesiástica-militar de la Argentina, el Gobierno publicó un video institucional para aclarar su visión acerca del pasado, negacionista de los hechos y también de sus significados. Y para semejante tarea decidió sentar en primerísima fila a un cuadro de la batalla cultural: Agustín Laje. 

Varios años antes de que Javier Milei iniciara la carrera presidencial, un jovencísimo Laje politólogo egresado de la Universidad Católica de Córdoba ya estaba sumando kilómetros en la carrera de influencer de la ultraderecha conservadora capitalista global. Y antes de que Santiago Caputo o Manuel Adorni la vieran, el que la vio fue el Opus Dei, que les lleva décadas a todos en esto de dar la batalla material y cultural por restaurar un mundo perdido frente al laicismo y la democracia.

Laje fue el que oficializó su relación con el Opus Dei: el 25 de junio de 2020 posteó en su cuenta de Instagram una foto frente a un mural en el que se lee Universidad de Navarra y anunció: “Bueno, ya es oficial, soy Máster en Filosofía”. La foto no es sólo el clásico recuerdo de cualquier egresado.

La Universidad de Navarra es la élite académica de la maquinaria de poder que es el Opus Dei. Muy lejos de la autopresentación engañosa que esta organización ultraconservadora católica hace de sí misma cuando dice que no posee nada más que un mensaje espiritual, “la Obra” es una gran red internacional presente en 68 países, entre ellos toda América desde hace 75 años, que nuclea a las élites económicas y políticas en una especie de gran corporación con vocación de gobierno. 

Navarra, la primera casa de altos estudios del Opus Dei. Fue fundada en 1952 en Pamplona, la ciudad donde Escrivá de Balaguer encontró refugio en 1937, tras su salida de la Madrid republicana, el lugar que se convirtió en el centro nuclear de su Obra en España. 

Navarra es la casa matriz de las ideas que Laje propala al mundo, con una penetración impresionante en toda América Latina y España. Una usina de pensamiento de la ultraderecha que soñó y proyectó la hegemonía que hoy disfruta, porque es una usina de pensamiento para la acción y ahí es donde se le ven los hilos. 

Sólo Laje o el Opus Dei pueden contar cómo inició esta relación –se dice que el padrino fue su mentor, Nicolás Márquez, un aspirante a miembro del Opus Dei al que no le dio el perfil ni el promedio para llegar–, pero hay indicios de que funciona: después de la maestría –que aprobó con una tesis titulada “La posverdad: un análisis desde las categorías filosóficas de Foucault”–-   Laje inició el doctorado bajo la tutoría de Montserrat Herrero, numeraria del Opus Dei y catedrática de Filosofía en Navarra, con la que grabó un video en su canal de You Tube. También recomendó varias veces los videos sobre Santo Tomás de Aquino del numerario argentino, doctor en Filosofía y titular de Metafísica en Navarra, Agustín Echavarría.

¿De dónde viene la verdad de Laje cuando habla de la última dictadura militar o cuando intenta instalar que existe algo llamado “ideología de género” y que hay una naturaleza que atender en cuanto a identidades y orientación sexual? Laje no es igual a las hordas de trolls que juegan al terraplanismo en las redes sociales. Laje pretende una rigurosidad académica y un verosímil en lo que postula. Su trabajo es más profundo. Y es esa profundidad en la batalla cultural lo que necesita el Gobierno y en lo que el Opus Dei es especialista. 

Sobre todo si de posverdades, verdades a medias o falsedades piadosas se trata: las reglas de la organización no sólo habilitan sino que reclaman a sus miembros mentir para y por “el bien de la Obra”. Una versión propia de “el fin justifica los medios” que internamente se llama “restricción mental” o “conciencia laxa” y que habilita a ocultar información, negar hechos históricos, pasar por encima leyes porque “el Opus Dei no es cosa de los hombres, sino cosa de Dios”. 

En la expansión de su “verdad”, el Opus Dei entiende que la formación académica y el prestigio profesional son necesarios y gravitantes. En esa batalla, ha desembarcado con universidades hijas de Navarra en América Latina más que en cualquier otra parte del mundo. La forma de operar tiene dos vías: una es atraer a la estructura a figuras alineadas –en ideas y formas, ser y parecer– que ocupan roles importantes y tiene influencia; el otro camino es ubicar cuadros de su estructura en lugares clave de los circuitos de poder y en especial en el Estado. En la Argentina, eso lo lograron desde la década del 60, con picos en los gobiernos de facto y con masividad en la década del 90, sobre todo en el Poder Judicial. 

Y ahora el Opus Dei tiene un revival inesperado en pleno siglo XXI de la mano del gobierno de Javier Milei que, a falta de cuadros propios, encontró en esa estructura a algunas de las figuras que necesita y, sobre todo, a los fundamentos teóricos que respalden sus acciones: es el caso del –ahora tambaleante– juez de la Corte Suprema Manuel García Mansilla nombrado por decreto y en comisión, y también el del Procurador General del Tesoro, Santiago castro Videla –como reemplazo de Rodolfo Barra, cooperador confeso del Opus Dei–, dos hombres de la Austral, la subsidiaria argentina de Navarra. Y “la Obra” encontró, después de varias décadas, un gobierno que lo necesita para forjarse la estructura que no tiene. 

Hasta donde es posible saberlo –porque parte de la esencia del Opus Dei es ocultarlo– ni Laje, ni García Mansilla ni Castro Videla “pitaron” en las filas de Josemaría Escriva de Balaguer como miembros con compromisos económicos y dirección espiritual –numerarios, supernumerarios o agregados–. Sin embargo, en la llamada “secta de élite de la Iglesia Católica”, también hay formas más pragmáticas de ser parte de lo que se considera “el plan mayor” que “la Obra de Dios” viene a proponer como impulso de esa gran estructura operativa que cada tanto, como ahora, muestra sus hilos.  

PB/DTC