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La guerra comercial

“Nadie está a salvo”: Trump impone aranceles a islas de la Antártida habitadas por pingüinos y a países en guerra y en crisis

Pingüinos en la isla Heard. Donald Trump ha impuesto aranceles a las deshabitadas islas Heard y McDonald, cerca de la Antártida, así como a otros remotos territorios exteriores australianos, incluidas las islas Cocos (Keeling), la isla Christmas y la isla Norfolk.

Kate Lamb / Kate Lyons / Nick Evershed

3 de abril de 2025 06:57 h

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Un grupo de islas volcánicas áridas y deshabitadas cerca de la Antártida, cubiertas de glaciares y hogar de pingüinos, fue arrastrado a la guerra comercial de Donald Trump: el presidente de EEUU les impuso un arancel del 10% sobre sus productos.

Las islas Heard y McDonald, que forman un territorio de ultramar de Australia, están entre los lugares más remotos del planeta, accesibles solo tras un viaje en barco de dos semanas desde Perth, en la costa occidental de Australia. Están completamente deshabitadas, y se cree que la última visita de personas fue hace casi diez años.

Aun así, las islas Heard y McDonald aparecieron en una lista publicada por la Casa Blanca de “países” a los que se les impondrían nuevos aranceles comerciales.

El primer ministro australiano, Anthony Albanese, afirmó este jueves: “Ningún lugar en la Tierra está a salvo”.

Las islas Heard y McDonald están entre varios “territorios de ultramar” de Australia que aparecen en la lista de aranceles de forma independiente de su metrópoli, cuyos productos estarán sujetos a un arancel del 10%.

Los territorios de ultramar forman parte de Australia y no son autónomos, pero tienen una relación especial con el gobierno federal. Entre los territorios que aparecen en la lista de la Casa Blanca figuran las islas Cocos (Keeling), la isla Christmas y la isla Norfolk.

La isla Norfolk, que tiene una población de 2.188 personas y se encuentra a 1.600 km al noreste de Sídney, recibió un arancel del 29%, 19 puntos porcentuales más que el resto de Australia.

En 2023, la isla Norfolk exportó a EEUU productos por un valor de 655.000 dólares estadounidenses, siendo su principal exportación el calzado de cuero, con un valor de 413.000 dólares estadounidenses, según datos del Observatorio de Complejidad Económica.

Albanese declaró: “La isla Norfolk tiene un arancel del 29%. No estoy muy seguro de que Norfolk, con todo respeto, sea un competidor comercial de la gigantesca economía de Estados Unidos, pero esto solo ejemplifica el hecho de que ningún lugar en la Tierra está a salvo”.

Las cifras de exportación de las islas Heard y McDonald son aún más desconcertantes. El territorio tiene una pesquería, pero no cuenta con edificios ni presencia humana permanente.

A pesar de ello, según datos de exportación del Banco Mundial, en 2022 EEUU importó productos de las islas Heard y McDonald por un valor de 1,4 millones de dólares estadounidenses, casi en su totalidad en la categoría de “maquinaria y equipos eléctricos”. No estaba claro de inmediato de qué productos se trataba.

En los cinco años anteriores, las importaciones desde las islas Heard y McDonald oscilaron entre 15.000 y 325.000 dólares estadounidenses anuales.



Países en guerra y en crisis

Naciones en desarrollo del sudeste asiático, incluida Myanmar —devastada por la guerra y golpeada por un terremoto—, junto con varios países africanos, están entre los socios comerciales que enfrentan los aranceles más altos impuestos por Trump.

Los aranceles llegan en un momento en que muchos países del sudeste asiático ya enfrentan las consecuencias de los recortes en la asistencia de USAID, que brinda ayuda humanitaria a una región vulnerable a desastres naturales y apoya a activistas prodemocracia.

Camboya, una economía en desarrollo donde el 17,8% de la población vive por debajo del umbral de la pobreza, según el Banco Asiático de Desarrollo (BAD), es el país más afectado de la región, con un arancel del 49%.

En segundo lugar está Laos, una nación sin acceso al mar en el sudeste asiático que fue bombardeada masivamente por EEUU durante la Guerra Fría, con un arancel del 48%. Según el BAD, Laos tiene una tasa de pobreza del 18,3%.

No muy lejos están Vietnam, con un arancel del 46%, y Myanmar, un país que aún se recupera del devastador terremoto del viernes y de años de guerra civil tras el golpe militar de 2021, con un arancel del 44%.

Indonesia, la mayor economía del sudeste asiático, enfrenta un arancel del 32%, mientras que Tailandia, la segunda más grande, ha sido gravada con un 36%.

El principal rival comercial de EEUU, China, ha sido afectado con un arancel recíproco del 34%, que se suma al gravamen del 20% ya impuesto.

Siwage Dharma Negara, investigador principal del Instituto ISEAS-Yusof Ishak en Singapur, afirmó que los aranceles contra los países del sudeste asiático buscan en realidad perjudicar a China:

“La administración cree que, al dirigirse a estos países, puede afectar las inversiones chinas en lugares como Camboya, Laos, Myanmar e Indonesia. Al gravar sus productos, tal vez logren afectar las exportaciones chinas y su economía. El verdadero objetivo es China, pero el impacto real en estos países será significativo, ya que estas inversiones generan empleo y aportan ingresos por exportaciones”.

Según el experto, los aranceles contra países como Indonesia podrían ser contraproducentes para EEUU, y aún no está claro cómo se aplicarán:

“Algunas empresas de ropa y calzado, como Nike o Adidas, son marcas estadounidenses que tienen fábricas en Indonesia. ¿También se verán afectadas por estos aranceles?”.

Otros de los países más perjudicados se encuentran en África, entre ellos Lesoto —un país del que Trump dijo el mes pasado que 'nadie ha oído hablar'—, con un arancel del 50%; Madagascar, con un 47%; y Botsuana, con un 37%. Lesoto, un pequeño reino montañoso rodeado por Sudáfrica, tiene la segunda tasa más alta de VIH en el mundo, con casi uno de cada cuatro adultos portador del virus.

En el sur de Asia, Sri Lanka enfrenta un arancel del 44%. En Europa, Serbia afronta una tasa del 37%.

Además de los aranceles recíprocos a varias decenas de países, Trump impondrá un arancel universal del 10% a todas las importaciones. Esta medida entrará en vigor el 5 de abril, mientras que los aranceles recíprocos comenzarán el 9 de abril.

Los economistas advierten que estas medidas drásticas aumentarán los costos, amenazarán empleos, ralentizarán el crecimiento y aislarán a EEUU del sistema de comercio global que ha promovido durante décadas.

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