Trump comunica a su círculo íntimo que Elon Musk dará un paso al costado en las próximas semanas

Crecen las grietas dentro de la Administración de Donald Trump y lo hacen por el lado de Elon Musk, considerado hasta ahora su mano derecha. El presidente de Estados Unidos ha comunicado a su círculo más íntimo, incluidos los miembros de su gabinete, que Elon Musk dará un paso a un lado en las próximas semanas en su actual papel en el Gobierno, según ha revelado Politico.
La filtración de las conversaciones se produce después de conocerse los primeros choques entre Musk y los miembros del Ejecutivo, que ya habían expresado sus molestias ante la unilateralidad de Musk en su agresiva y polémica ofensiva de recortes dentro de los diferentes departamentos del Gobierno.
Según el mismo medio, que cita tres fuentes conocedoras del asunto, el presidente sigue satisfecho con Musk y su Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), pero ambos han decidido en los últimos días que pronto llegará el momento de que el multimillonario vuelva a sus negocios y asuma un papel secundario.
La implicación política de Musk con Trump y sus polémicas, incluido su apoyo a la extrema derecha, están sacudiendo las ventas de Tesla, que se ha enfrentado a un importante movimiento de boicot por parte de consumidores en Europa y Norteamérica.
El gigante de los autos eléctricos ha publicado cuántos ha producido y vendido durante el primer trimestre del año y los datos no son buenos para la empresa fundada por Musk. Entre enero y marzo, Tesla ha entregado 336.681 autos. Es un 13% menos que hace un año, cuando alcanzó los 386.810. También ha producido menos vehículos, 362.615, cuando en el mismo periodo de 2024 superó las 433.000 unidades.
La derrota simbólica en las elecciones del Supremo de Wisconsin, donde Musk inyectó millones de dólares sin éxito en la campaña del juez conservador, ha reforzado aún más la idea de que el multimillonario se está convirtiendo en un lastre para Trump. El presidente estadounidense lleva semanas cerrando filas con el empresario tanto a nivel interno como externo: la presencia de Musk en las reuniones de gabinete presidencial o la fotografia en los jardines de la Casa Blanca con un Tesla son buena muestra de ello.
En un entorno presidencial que deja imágenes como la del músico Kid Rock en la Oficinaquiero que identifiques palabras o modismos de Español de España que sean diferentes al castellano de Argentina, en el siguiente texto:
Oval vestido con un traje de brillantes con la bandera de Estados Unidos, el histrionismo de Musk parece resultar extraño y excesivo.
Uno de los puntos de inflexión en las tensiones internas entre el empresario y los miembros del Gobierno de Trump fue el ultimátum que envió a todos los trabajadores federales. En un correo electrónico les exigía explicar lo que habían hecho la última semana a riesgo de ser despedidos si no respondían. El peligro de que se comprometiera información confidencial y sensible hizo que leales al presidente, como que el secretario de Estado, Marco Rubio, y el director del FBI, Kash Patel, llevaran la contra al protegido del presidente.
A raíz de los correos electrónicos, Rubio acabó estallando contra Musk en una reunión a puerta cerrada ante el resto de secretarios del Gobierno y el propio Trump. El líder del DOGE le reprochó a Rubio no haber despedido personal, mientras que este respondió que más de 1.500 funcionarios aceptaron el plan de renuncias anticipadas. Finalmente, el presidente salió en defensa de Rubio e intentó calmar los ánimos. Trump pidió a los secretarios que cooperaran con Musk en la tarea. Poco después del estallido, el presidente firmó un nuevo decreto donde relegaba en los secretarios del Gobierno la última palabra en los recortes para dejar atrás la motosierra de Musk y pasar a usar el “bisturí”.
La decisión de relegar Musk a un papel de apoyo se produjo después de que este mismo reconociera durante la primera reunión de gabinete presidencial que, sin querer, cortó el programa prevención del ébola. “No seremos perfectos, pero cuando cometemos errores, los arreglamos muy rápido. Por ejemplo, con USAID una de las cosas que cancelamos por accidente, durante muy poco tiempo, fue la prevención del ébola”, afirmó Musk, quien se quedó solo riéndose de su propia anécdota.
Antes del estallido de Rubio –que está siendo relegado a un segundo plano como jefe de la diplomacia estadounidense frente al enviado especial e íntimo amigo de Trump, Steve Witkoff– uno de los pesos pesados del círculo del presidente ya se había quejado sobre Musk. Susie Wiles, que fue jefa de campaña de Trump y actualmente es jefa de gabinete de la Casa Blanca, había hecho notar en febrero su frustración con el multimillonario. Ya cuando empezó el desmantelamiento de la agencia de cooperación internacional USAID, Wiles se lamentó de la falta de coordinación por parte del DOGE. Incluso la propia Wiles, que tiene acceso directo a Trump, llegó a sentirse al margen de lo que pasaba en la Casa Blanca mientras Musk intentaba despedir a miles de empleados federales y accedía a información sensible.
Que Musk pase a desempeñar un rol menor dentro del Gobierno Trump, sin embargo, no significa que vaya a desvincularse del todo. Una fuente ha explicado a Politico que probablemente el multimillonario siga brindado consejo a la nueva administración, mientras que otro dice que es “engañarse a uno mismo” pensar que Musk desaparecerá por completo. Lo que sí apuntan las fuentes del medio es que el multimillonario pondrá fin a su etapa como “empleado especial del Gobierno”.
¿Conflicto de intereses?
El distanciamiento de Musk también podría estar buscando blindar al nuevo Gobierno de cara a futuros conflictos legales por un posible conflicto de intereses a raíz su implicación dentro de los recortes a las agencias federales. Hace semanas que, a nivel jurídico, la Casa Blanca se ha estado protegiendo ante lo que parece cada vez más difícil de negar: el multimillonario ha estado liderando recortes en agencias y departamentos que tenían investigaciones abiertas contra sus empresas.
Sin ir más lejos, la agencia de cooperación USAID, la primera en caer bajo el DOGE, estaba investigando Starlink bajo la sospecha de haber prestado servicios a Rusia en sus operaciones en Ucrania. Desmantelada USAID, la investigación ha quedado prácticamente enterrada.
La decisión de Trump de apartar a Musk coincide con la publicación del documento judicial en el que la Casa Blanca decía que Musk no era el administrador legal del DOGE, pero tampoco aclaraba quién era. Desde que se creó el departamento, Trump y todo su equipo han presentado al dueño de X como el líder, pero, a nivel legal, la administración ha empezado a tomar distancia.
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