Entre el debate por la mano dura y la reelección del gobernador, Santa Fe elige a quienes van a reformar su Constitución

La fecha prevista es el 13 de abril. Los ciudadanos de Santa Fe podrán elegir a los convencionales que reformarán la Constitución vigente en la provincia desde 1962. Pero el día se acerca sin que la mayoría de los electores esté al tanto de los objetivos y de la trascendencia del acto, según denuncian referentes de la oposición al gobierno de Maximiliano Pullaro. También se realizarán las primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias para cargos municipales y comunales en distintas ciudades y pueblos, mientras el debate entre los principales candidatos se reduce a la reelección del gobernador y la oferta combina promesas de incrementar la mano dura y combatir a la casta, una palabra cuyo significado cambia según quien la pronuncie: puede aludir al gobierno provincial pero también al centralismo porteño.
“Hay una gran desinformación y confusión en la opinión pública, lo que puede ser hasta intencional”, dice Claudia Balagué, la exministra de Educación que encabeza la lista de convencionales constituyentes del Frente Amplio por la Soberanía (FAS), un espacio emergente desde la centro izquierda. Juan Monteverde, el candidato del frente Más para Santa Fe, hizo una presentación ante la Justicia electoral para que el gobierno provincial difunda el carácter de los comicios, porque “la gente no sabe qué se vota”.

Maximiliano Pullaro encabeza la lista de Unidos, la coalición de la Unión Cívica Radical, el PRO, el Partido Socialista y otros partidos menores que gobierna la provincia. Sus principales rivales son La Libertad Avanza, que lleva como primer candidato al diputado nacional Nicolás Mayoraz, y Más para Santa Fe, donde convergen el Partido Justicialista, el Frente Renovador, el Movimiento Evita y Ciudad Futura.
“No se elige gobernador ni a personalidades o periodistas sino a las personas que van a redactar la futura Constitución de Santa Fe y de la composición de la asamblea constituyente dependerá mucho de nuestra vida cotidiana y del futuro de la provincia”, señala Balagué en alusión a la renovada presencia de outsiders en las listas. En este personal de supuesto refresco para la clase política cobra relieve el experiodista Juan Pedro Aleart como candidato a constituyente y concejal por La Libertad Avanza en Rosario.
Aleart es la voz más escuchada entre los libertarios santafesinos. El experiodista saltó a la política en abril de 2024 después de denunciar en horario central de la televisión rosarina que fue víctima de abusos sexuales en la infancia por parte del padre y de un tío y que los delitos prescribieron.
La reforma comprenderá la revisión de 42 artículos. Pullaro adelantó en febrero que si triunfa 'no habrá un solo concepto garantista en la Constitución'
La reforma comprenderá la revisión de 42 artículos. Pullaro adelantó en febrero que si triunfa “no habrá un solo concepto garantista en la Constitución”, lo que fue criticado como un contrasentido. “No podríamos dictar una Constitución que no sea garantista”, respondió la jurista Griselda Tessio. La ex vicegobernadora durante la gestión de Hermes Binner consideró “una mentira, una muestra de ignorancia”, la idea de que el garantismo favorece a los delincuentes, como suele proferir el gobernador.
“Las elecciones en Santa Fe son importantes por varias razones –analiza el politólogo José Giavedoni-. En las anteriores el presidente Milei se despegó de candidatos distritales que se encolumnaban con sus propuestas. Ahora La Libertad Avanza juega por primera vez como partido propio en la provincia. Es una gran apuesta de Karina Milei que supervisó el armado”.
“Los libertarios se juegan mucho pero al mismo tiempo no se juegan todo hasta las elecciones nacionales –matiza el también politólogo Sergio Morresi–. Ahora se discuten las instituciones de la provincia y el que plebiscita es el gobernador. Si Pullaro no llega con los votos propios habrá que ver qué acuerdos realiza; parece todo inseguro, los supuestos aliados de ayer no van a ser necesariamente los de mañana y los acuerdos no existen hasta que se abren las urnas”.
Los santafesinos elegirán 50 convencionales por distrito único y un convencional por cada uno de los 19 departamentos de la provincia. “Cualquier lista que tenga 35 convencionales podría escribir la Constitución por sí misma”, advierte Balagué. Esa parece la ambición del gobernador Pullaro, y las encuestas que se difundieron en el mes de febrero alentaron las expectativas partidarias.
“Este gobernador no puede tener reelección porque él juró por otra Constitución, que no permite esa posibilidad –dice Balagué–. En ese sentido lo que más nos preocupa en que con la Constitución vigente tenemos reelecciones indefinidas: hay senadores, intendentes y presidentes comunales que llevan 20, 30 años en el poder. Son los dueños del territorio y eso no se está discutiendo. Estamos debilitando la democracia con malas prácticas y tenemos que fortalecerla haciéndola más participativa”.

Una crisis crónica
José Giavedoni destaca cierta falta de alineamiento en los votantes, al punto de ir de derecha a centro izquierda como se observó en las últimas elecciones de Rosario: “el voto que en las elecciones nacionales fue para La Libertad Avanza, en las locales estuvo dirigido a Ciudad Futura”. El partido de Monteverde estuvo a punto de conquistar la intendencia en alianza con el Movimiento Evita.
“Monteverde dice que no hay una derechización de la sociedad sino una profundización de la crisis de representación que viene desde hace tiempo. Esa crisis se expresa en que aquella fuerza que se presenta como novedad es la que resulta más atractiva para el electorado”, afirma Giavedoni, investigador del Conicet y profesor en la Facultad de Ciencia Política de la Universidad Nacional de Rosario.
Una de las incógnitas es si Monteverde aún representa la novedad después de ampliar su alianza con el peronismo; el FAS disputa ese perfil y también, con una postura más crítica, la lista del Frente de Izquierda y los Trabajadores que encabeza la socióloga Carla Deiana. Más para Santa Fe lleva como candidato en el departamento San Lorenzo a Armando Traferri, imputado en octubre de 2024 por organizar una red de protección al juego clandestino y cuyo rechazo a ser indagado por la Justicia, resguardándose en los fueros, patentizó justamente la necesidad de reformar la Constitución provincial. “Un espacio que está a la izquierda hace acuerdos con senadores que tuvieron problemas con la Justicia, para decirlo elegantemente. Eso le facilita a La Libertad Avanza su discurso contra la casta”, evalúa Morresi.

Nicolás Mayoraz respaldó una fallida campaña contra el supuesto adoctrinamiento de estudiantes en la Universidad Nacional de Rosario y apareció mencionado entre los legisladores que prepararon la visita a represores presos en la cárcel de Ezeiza. “Las encuestas no le dan bien como candidato pero sí al sello de La Libertad Avanza”, agrega Morresi. El postulante libertario con mayor proyección es Juan Pedro Aleart, quien hace campaña con la propuesta de eliminar el Senado provincial y con el reciclaje de la lucha contra la casta, ahora identificada en Pullaro y en un supuesto acuerdo oculto de Unidos con senadores del peronismo.
“En Santa Fe los nombres pesan mucho –dice Morresi, profesor de la Universidad Nacional del Litoral e investigador del Conicet–. No se votan espacios ni programas sino personas que para los electores son representativas de valores, proyectos, una forma de ser, una cultura, con lo que esas personas se identifican. Hay espacios políticos que no crecen como tales pero la presencia de los nombres importa mucho”. Ese sería el caso de la boxeadora Alejandra Oliveras, que encabeza el novel Frente de la Esperanza, y de la actual diputada provincial Amalia Granata, de Unite.
“Granata es una persona importante, con mucho nivel de conocimiento antes de hacer política. Ella está contra el peronismo por algunas razones, contra Unidos por otras y contra La libertad Avanza por otras más. Lo que parece un no lugar puede convertirse en un lugar respetable”, especula Morresi, quien además destaca el peso de factores extra provinciales, como los avatares de la economía o la interna del peronismo en la provincia de Buenos Aires.
Entre la desilusión y casta
El Frente Amplio por la Soberanía realiza su campaña a través de asambleas en ciudades y pueblos. Claudia Balagué fue ministra de Educación durante los gobiernos de Antonio Bonfatti y Miguel Lifschitz y encabeza una línea del Partido Socialista disidente de la conducción y de su acuerdo con la derecha santafesina. Leonardo Caruana, ex secretario de Salud Pública de Rosario, y Griselda Tessio son también candidatos a convencionales por el FAS.

“Pullaro sobreactúa en un área muy sensible como la seguridad –dice Balagué–. Combatir el crimen y bajar la cantidad de homicidios pero eso no excluye los derechos humanos de las personas encarceladas. Hay que resocializar, sobre todo a la gente más vulnerable que está presa. No habrá cárceles que alcancen con las políticas del gobierno provincial”.
La sobreactuación del gobernador también afecta a los docentes, según la ex ministra: “La tarea docente se ha complejizado porque los chicos van a la escuela sin comer, sin zapatillas, sin útiles, las familias viven situaciones de violencia. Con el presentismo que impuso Pullaro, las licencias por maternidad no están garantizadas. Tantas luchas de las mujeres terminan tiradas por la borda. Por otra parte, la reforma previsional pegó muy duro en todos los empleados públicos de la provincia, que ven deteriorados sus salarios y hasta tienen que hacer aportes aun estado jubilados”.
En Santa Fe los nombres pesan mucho. No se votan espacios ni programas sino personas que para los electores son representativas de valores, proyectos, una forma de ser, una cultura, con lo que esas personas se identifican
La Libertad Avanza parece haber desistido de disputar con Pullaro los méritos por la disminución de los índices de violencia en Santa Fe, que en principio atribuyó al Plan Bandera de la ministra Patricia Bullrich. La imagen del gobernador está identificada con la mano dura contra los presos y ahora “su gran caballito de batalla es la construcción de una nueva prisión que lleva como nombre El Infierno, lo que lo ubica en un espacio de discusión muy emparentado con las políticas que lleva adelante el gobierno nacional”, dice José Giavedoni.
Para Morresi, “los candidatos y militantes de La Libertad Avanza en Santa Fe tienen una posición que no necesariamente privilegia el gobierno nacional, por ejemplo en la forma de oponerse a Pullaro”. Por caso, Aleart que “el 90 %” de los postulantes de La Libertad Avanza son outsiders de la política como él y proclama la lucha contra la casta.
“La cuestión anticasta no pega de la misma manera en lo provincial y en lo nacional –dice Morresi-. La reacción que hubo en varias provincias no identificó a la casta con los políticos que hacen roscas sino con los porteños, con una presidencia demasiado enfocada en los problemas de la ciudad de Buenos Aires y que no miraba al resto del país”.
Pullaro invoca por su parte la lucha contra los privilegios del poder y la consigna puede calar en ese sentimiento antiporteño. De hecho el gobernador reivindica su gestión en la obra pública, particularmente en la construcción de rutas y puentes, y en el mismo gesto marca la ausencia del Estado nacional.
“La casta es el que de alguna manera está protegido; no importa si es rico o pobre, si es empresario o laburante –afirma Morresi-. Esa protección que muchos entendemos como derechos otros la entienden como un privilegio. Y eso se extiende también en sentido geográfico: en Córdoba y en Santa Fe la casta son los porteños porque pagan menos de luz y de gas, tienen el transporte más barato y reciben la mayor cantidad de obras. Cada uno hace su mezcla con esa palabra”.
OA/MG
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