Muere el actor Val Kilmer a los 65 años

El actor estadounidense Val Kilmer ha fallecido a los 65 años en Los Ángeles a causa de una neumonía, según ha comunicado su hija, Mercedes Kilmer, al New York Times. El actor había sido diagnosticado con cáncer de garganta en 2014, pero logró recuperarse. Kilmer fue el protagonista de varias de las películas más icónicas de los años 80 y 90 como Top Gun, Batman Forever, Willow, The Doors o Top Secret!. Su última aparición en pantalla fue, precisamente, en la secuela de uno de esos títulos, Top Gun: Maverick, donde se apreciaban las secuelas que la enfermedad habían dejado en él.
Kilmer tardó tiempo reconocer -no lo hizo hasta 2017- que padecía cáncer, pero dejó de negar esa enfermedad con un documental autobiográfico, VAL, que se estrenó en el Festival de Cannes y en el que ofreció un inédito acceso a su estado de salud y su intimidad, y donde también de repasaba su carrera desde sus inicios, donde fue considerado uno de esos enfants terribles de Hollywood. De hecho, en un momento de aquel filme, se veía una escena durante el rodaje de Top Gun en donde Kilmer decía a cámara con su toque altivo: “Más vino, más sexo, más drogas… y menos Tom Cruise”.
Nacido en Los Ángeles, el carismático actor, con aires de estrella de rock interpretó papeles de rockero en varias ocasiones en los inicios de su carrera. Debutó en el cine con una parodia humorística de espías de la Guerra Fría titulada Top Secret! (1984), dirigida por los maestros del cine de parodias Jim Abrahams, David Zucker, Jerry Zucker. También conocidos como los ZAZ. Allí interpretó a un cantante estadounidense que complacía al público y movía las caderas en Berlín, involucrado sin saberlo en un complot de Alemania del Este para reunificar el país.
Jim Morrison en 'The Doors'
Quizás su papel más memorable fue el que le dio Oliver Stone como el cantante Jim Morrison, icono de la sensualidad psicodélica —y con quien guardaba un parecido físico—, en The Doors (1991). Con Stone repetiría dando vida a Filipo de Macedonia, el padre de Alejandro Magno (Colin Farrell), en la grandiosa y fallida epopeya Alejandro (2004).
También se metió en la piel de Mentor —un Elvis consejero imaginado por el protagonista antihéroe de la película, interpretado por Christian Slater— en Amor a quemarropa (1993), una violenta historia de aventuras sobre drogas escrita por Quentin Tarantino y dirigida por Tony Scott.
Protagonizó junto a Sam Shepard Thunderheart'(1992), interpretando a un agente del FBI, y se convirtió en un ladrón elegante y astuto que juega al gato y al ratón con la mafia rusa en El Santo, la adaptación cinematográfica de la mítica serie que, a su vez, se basaba en unos populares libros sobre el personaje de Simon Templar. Quizás su papel más icónico fue el de Batman, ya que fue el encargado de sustituir a Michael Keaton en la tercera entrega de la saga, Batman Forever, en 1995.

Frente a Tom Cruise en 'Top Gun'
Pero para entonces, otra faceta de la carrera de Kilmer ya se había desarrollado. En 1986, Tony Scott lo eligió para su primera película de gran presupuesto, Top Gun (1986), un drama de aventuras sobre pilotos de caza de la Marina en entrenamiento, en el que era el rival de la estrella de la película, Tom Cruise, con quien también participaría en su secuela en 2022. Su carisma le convirtió en el robaescenas de la película y rápidamente se convirtió en una estrella.
Otro de sus papeles más importantes fue el de miembro de la banda de ladrones de Heat (1995), de Michael Mann donde formaba parte de un reparto estelar que incluía a Robert De Niro y Al Pacino y fue coprotagonista, junto a Michael Douglas de Los demonios de la noche (1996), una película de época sobre la caza de leones ambientada en el África de finales del siglo XIX. En 2003 encarnó a la estrella del porno John Holmes en la película Wonderland.
“La mayoría de los actores reconocen que Val tiene algo diferente de lo que se ve a simple vista”, dijo Stone en una entrevista de 2007 para un segmento de la serie de televisión 'Biography', recuerda The New York Times. David Mamet, el dramaturgo y guionista que dirigió a Kilmer en el thriller político Spartan (2004), añadió: “Val tiene algo que los grandes actores tienen: hace que todo parezca improvisado”.
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