Los bloques opositores en el Senado están más cerca de rechazar los pliegos de Lijo y García-Mansilla para la Corte Suprema

Javier Milei sufrirá las consecuencias de haber firmado por decreto la designación a la Corte Suprema de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla. Un bloque opositor formado entre el peronismo, los macristas Alfredo de Angeli y María Victoria Huala, el ex libertario Francisco Paoltroni y los radicales Martín Lousteau y Pablo Blanco consiguió quórum en el Senado y se prepara, ahora, para voltear los nombramientos en el recinto. El Gobierno, que fracasó en su intento por desactivar la sesión, no tiene el número para evitar el rechazo.
La Libertad Avanza se rindió casi sin luchar. La UCR le había advertido al Gobierno que, si no retiraba los pliegos, no tendría otra que dar quórum. Eduardo Vischi le pidió, le rogó, a Santiago Caputo que los retirara pero no hubo manera: el asesor todoterreno decidió ir a matar o morir en el recinto y definió que la decisión quedaría en manos de los senadores. Si bien hubo llamadas presionando para boicotear la sesión hasta último momento, parecía casi una rendición.
El jefe de bloque libertario, Ezequiel Atauche, intentó un último manotazo de ahogado en la previa de la sesión. Reunidos en el despacho de la presidencia del Senado, aunque sin la presencia de Victoria Villarruel -que reemplaza a Javier Milei en el Ejecutivo mientras el presidente está de viaje-, Atauche le pidió ayuda a los aliados para suspender la sesión. Les dijo de firmar una resolución y aplazar el debate para dentro de dos semanas, de modo de poder ganar mayor tiempo para negociar. “Confíen en mi”, les dijo el jujeño, pero del otro lado solo recibió risas. Después de la decisión de Milei de designar a Lijo y García-Mansilla por decreto ya nadie creía en la palabra de Atauche.
El último clavo en el ataúd de la designación de los jueces por decreto lo había terminado de clavar, sin embargo, Mauricio Macri. El ex presidente había bajado línea de dar quórum en la sesión impulsada por el peronismo el día anterior: era el último gran dardo de Macri en medio de la guerra total con LLA por el control de la Ciudad de Buenos Aires. Fue el PRO, en efecto, y no la UCR quienes terminaron volcando el escenario en contra del oficialismo.
El grueso del quórum lo dieron los senadores de Unión por la Patria, que fueron entrando en banda poco después de que sonara la chicharra de inicio la sesión. El primero en sentarse, sin embargo, fue el radical Pablo Blanco, quien venía de librar una batalla interna en el bloque para rechazar los pliegos. Consiguió que Vischi y el resto de los radicales aliados del Gobierno se comprometieran a dar quórum y rechazar los pliegos, aunque al momento de la verdad solo bajaron al recinto él y Martín Lousteau. El resto de la UCR, en cambio, ingresó más tarde.

“Vamos que las Malvinas son argentinas”, le gritó el puntano Fernando Salino, apenas ingresó al recinto. Blanco es fueguino y fue una de las figuras más críticas al discurso de Milei por el 2 de abril, en donde aludió al derecho de autodeterminación de los kelpers. Blanco sonrió, casi en soledad: su lado del hemiciclo estaba vacío.
La presencia de Salino, que ingresó junto a Juliana Di Tullio, sirvió para poner fin a las especulaciones sobre lo que haría el flamante subbloque peronista Convicción Federal, que rompió recientemente con el resto de Unión por la Patria (aunque sin terminar de abandonar el interbloque) por sus diferencias con la conducción de Cristina Fernández de Kirchner. Había dudas sobre si darían su respaldo para voltear los pliegos y, finalmente, se sentaron como el resto del interbloque peronista. Hubo una sola excepción: la jujeña Carolina Moises no dio quórum y solo sentó después de que hubiera comenzado la sesión.
Estuvo presente casi desde un principio, a su vez, el formoseño Francisco Paoltroni. El ex libertario había sido expulsado del bloque por sus críticas al nombramiento de Lijo y se cobrabra, así, su venganza ayudando al resto de la oposición para voltear los pliegos. Desde los palcos observaba el equipo de su némesis en el Gobierno, Santiago Caputo.
Ante la ausencia de gran parte del bloque radical y de la peronista Moisés, quien terminaró de definir el partido fue el PRO. El jefe de bloque amarillo, Alfredo de Angeli, fue uno de los primeros en bajar. Así como la pampeana María Victoria Huala. Ambos senadores que responden directamente a Macri y que demostraron, con su presencia, que el ex presidente había decidido jugar en contra del Gobierno.
Hubo varios que prometieron que darían quórum y, sobre el final, se ausentaron. La mayoría del bloque radical, con figuras críticas como Carolina Losada y Maximiliano Abad, por un lado. Pero también la cordobesa Alejandra Vigo, que integra el bloque que preside “Camau” Espínola y había tuiteado, hace un mes, que colaboraría para rechazar los pliegos y, al final, no dio quórum.
MC/MC
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