Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
OPINION

Pobreza: la culpa no puede ser siempre del otro

Que Milei festeje una baja de 15 puntos de pobreza que él mismo generó con una megadevaluación, es otra de sus estafas.

0

La pobreza en Argentina ha sido un flagelo persistente durante décadas, incluso cuando la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner finalizó su mandato, con una tasa de pobreza del 29% –según el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA ya que el Indec medía de una forma un tanto peculiar por entonces.

Aunque en la etapa kirchnerista hubo una disminución sostenida de la pobreza –reducir la pobreza y ampliar derechos es básicamente lo que determina si un gobierno es un gobierno popular– y una ampliación considerable de derechos, es intolerable que en un país con las riquezas de la Argentina suceda lo que sucede. No había nada que festejar entonces, muchísimo menos ahora, con un 10% más de pobres que son más pobres y gozan de menos derechos, están estigmatizados, marginados y agredidos por el régimen actual.    

Que Milei festeje una baja de 15 puntos de pobreza que él mismo generó con una megadevaluación, es otra de sus estafas. Milei es un estafador y un mitómano. A veces se cree sus propias mentiras y cae en sus propias estafas, pero ya no importa hacer un análisis profundo de su enfermizo modelo mental… el daño que está haciendo es demasiado grande para reflexionar sobre su psicología. 

¿Qué mierda festeja Milei? La tasa estadística de pobreza —muy cuestionable no por su honestidad sino por su metodología— es muy similar a la del último semestre de 2023, que fue altísima debido a la pésima gestión económica del gobierno del Frente de Todos, sumada a dos factores: la reacción de los mercados al triunfo de Milei en el balotaje de noviembre de 2023 y la última quincena de diciembre, cuando Milei ya había asumido. Ambos hechos son parte menor del lamentable desempeño del Frente de Todos en materia económica que deja cualquier error de los gobiernos kirchneristas como una nimiedad… este desempeño que explica en gran medida por qué tenemos semejante monstruo en la Casa Rosada 

¿Por qué nos fue tan mal? Un mal acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, connivencia con los sectores concentrados de poder económico, un pésimo régimen de importaciones basado en los oscuros Certificados de Importación con Registro Anticipado, subsidios ridículos a los consumidores de energía de altos ingresos, subsidios ridículos a los exportadores del complejo sojero, un régimen de “promoción industrial” y ventajas impositivas que rasguñan en 5% del presupuesto y nadie se atrevió a tocar, y un largo etcétera de factores distorsivos que impiden que la economía argentina mantenga una tendencia constante a la reducción de la pobreza y las desigualdades. Es mi convicción que las sucesivas crisis económicas y la inestabilidad macroeconómicas es resultado de un Estado débil frente a los poderosos y no al revés.   

Aunque mi posición es que la gestión en Economía de Martín Guzmán fue mejor a la de Sergio Massa, que sus planteos macroeconómicos eran más consistentes y demás, ninguno de los dos ministros ha hecho la más mínima autocrítica sobre sus propios actos. Eso es un problema. Se lo he señalado en varias ocasiones a uno de ellos. Le haría tanto bien a él mismo y a la sociedad explicar las lecciones aprendidas y los propios errores en el ejercicio de la función. La culpa no puede ser siempre del otro. 

Volvamos a los datos de pobreza: Milei recibió la pobreza en el 41,7% en el segundo semestre de 2023, según datos del Indec. Este dato, la responsabilidad del propio Javier Milei está subestimado porque el gran salto de empobrecimiento comenzó el 10 diciembre cuando asumió y dictó una devaluación del 118%. Durante el primer semestre de 2024, la pobreza aumentó al 52,9%, y luego descendió al 38,1% en el segundo semestre de 2024. Según ODESA-UCA, la mejoría es bastante menor (38,2% en 3T de 24 vs 39,2% en 3T de 23). En el medio, la devaluación supuso una fenomenal transferencia de ingresos a los más ricos.

En el período de empobrecimiento acelerado de la población, las familias se endeudaron como nunca, con un aumento significativo en las financiaciones a las familias. Según el Informe sobre Bancos del BCRA en 2024, el peso de los servicios de deuda en la masa salarial alcanzó el 13%, un nivel altísimo. Este endeudamiento es mucho mayor en los sectores informales que no acceden al mercado financiero. Habría que preguntarle a Galperin cuánto hizo con la usura durante el año 2024 con su financiera encubierta. Cualquiera que camine un barrio sabe que no hay una sóla persona que esté mejor, todo el mundo tiene “cuentas”. De toda la que te entra, se te va buena parte pagándolas.  

Es muy fácil de entender por qué el incremento de la deuda familiar desdibuja las estadísticas de pobreza: una familia tipo necesita $1.057.923 para consumir los bienes y servicios de la Canasta Básica Total, pero si tiene que usar el 13% de sus ingresos para pagar las deudas de 2024, le quedan $920.395,01 para cubrir el resto de sus necesidades básicas. Afortunadamente, el Gobierno que venía a quitar los planes sociales, consciente de la necesidad de contener la furia de los descamisados, duplicó todas las ayudas sociales sin contraprestación laboral. Esto es algo muy bueno. Nosotros estamos de acuerdo con las políticas universales sin contraprestación laboral: por eso planteamos el salario básico universal; pero después no vengan con el “agarrá la pala”. 

Las políticas universales de ingreso están muy bien, deben ir acompañadas por políticas de desarrollo laboral en los sectores público, privado y comunitario, sino generan división al interior de la clase trabajadora y degradación del tejido social. Pero el gobierno de Milei es un gobierno planero, precarizado y destructor del empleo privado. Entre diciembre de 2023 y noviembre de 2024, Argentina enfrentó una pérdida neta de aproximadamente 185.000 empleos formales; la pérdida de empleo público fue bastante menor. Ese ejército de nuevos desocupados está gastando los últimos pesos de la indemnización. A veces para entender la economía hay que hablar más con los laburantes  y menos con las planillas de excel. 

A ver, señores: es imposible que haya habido una reducción real de la pobreza con una reducción real del consumo de carne y leche. ¿Cómo se puede ser menos pobre con menos proteínas? Según un informe de las fundaciones Encuentro e Innovación con Inclusión, el consumo de leche per cápita en 2024 fue el más bajo de los últimos 34 años, y el de carne vacuna, el segundo más bajo desde que existe registro en 1914. Además, las ventas de yerba mate en el mercado interno cayeron un 9,2%.  Y Pettovello se da el lujo de encanutar 5 millones de kilogramos en los galpones de la indiferencia. 

El éxito que vende Milei –muy precario y temporal, pero éxito al fin– es haber estabilizado la tasa de inflación. La gente, desde luego, lo valora. Eso explica que no haya estallado por los aires el gobierno más repugnante de la historia democrática. Esto es una gran lección para nosotros. Tener la macroeconomía estabilizada tiene que ser un imperativo nacional. El tema es cómo se logra el equilibrio fiscal y comercial con un dólar controlado. Milei lo hizo de la peor manera, recortando en áreas sensibles como jubilaciones, medicamentos, políticas de discapacidad, obra pública, mejoramiento de barrios populares, fomento del cooperativismo... todo lo que está bien. Desde luego, con una narrativa épica, extrapolando casos particulares para ensuciar políticas necesarias. Esto en cuanto a la famosa motosierra. 

Pero la estabilidad no se explica por eso, se explica por otra cosa: despilfarro impresionante de las reservas que acumuló con el blanqueo y una buena cosecha: sólo en las últimas dos semanas se patinó US$1.637 millones de la nuestra. El método-Milei es de una inmoralidad supina porque la transferencia de ingresos a los ricos y su imagen positiva de cara a las elecciones se paga con la nuestra. Ahora que se le está acabando, hace lo de siempre, ir a mendigar al Fondo Monetario Internacional, que con mucha alegría continúa endeudando y sometiendo a la Argentina. Así piensa llegar a las elecciones. Rifando los dólares que van a pagar nuestros nietos. Salvo que tengamos un Gobierno con los huevos y ovarios para denunciar la deuda y conquistar la independencia económica. 

JG/MT

Etiquetas
stats