El radar inglés instalado a 600 km de Malvinas sigue bajo sospecha y cerca de Milei niegan que haga espionaje

El aniversario de la guerra de Malvinas renovó la polémica por el radar inglés instalado en la localidad de Tolhuin, a unos 600 km de las islas y a cien de Ushuaia, que este miércoles será epicentro de un acto central en homenaje a los caídos y excombatientes de la guerra, con la presencia de la vicepresidenta Victoria Villarruel. El lunes pasado, apenas 48 horas antes de este 2 de abril, en el pequeño poblado fueguino se concretó una reunión oficial –con participación de la municipalidad local– donde se discutió la creación de una comisión permanente sobre el radar. La noticia llegó a despachos de la Casa Rosada. Según recogió elDiarioAR de una alta fuente del gobierno de Javier Milei, el sistema tecnológico no está en funcionamiento, aunque en la oposición del peronismo y el radicalismo manejan otra versión. El año pasado los libertarios amagaron con autorizarlo, pero finalmente frenaron la decisión a la espera de un informe definitivo al respecto.
La polémica lleva ya dos años pero volvió a circular ahora en Tierra del Fuego a partir de que este 31 de marzo se llevó a cabo en Tolhuin la sesión preparatoria del Consejo Asesor Observatorio Cuestión Malvinas (CAOCM), un espacio formal que tiene como objetivo “impulsar políticas consensuadas sobre la Cuestión Malvinas”. Los integrantes de la mesa debatieron sobre “la necesidad de conformar una comisión específica para dar seguimiento al radar inglés instalado en Tolhuin, un tema que continúa siendo una preocupación central para la gestión municipal”, registraron medios locales como El Sureño.
En ese consejo el municipio local –que conduce Daniel Harrington, de extracción peronista– designó como representantes a Eugenia Olivera, quien asumió como consejera titular, y a Iván Salzmann, como consejero suplente. elDiarioAR intentó comunicarse ayer sin suerte con algún representante de Tolhuin, aunque supo en off que la cuestión del radar era “central” en estos días por el aniversario de la guerra de Malvinas. Hoy mismo, de hecho, habrá en plazas fueguinas una nueva edición de la “Caravana del Pueblo” en rechazo al radar.

A unos 3.000 km de distancia de Tolhuin, ayer en la Casa Rosada buscaron desviar la polémica sobre la instalación del radar y la creación de una comisión específica sobre su funcionamiento: “Mientras más controles, mejor”, apuntó un funcionario de Milei que sigue de cerca el derrotero del aparato. La misma voz rechazó ante varias consultas que el aparato esté transmitiendo información: “El radar no tiene electricidad, está desenchufado, no funciona”. El senador radical Pablo Blanco, quien litiga al respecto desde sus inicios, contradice la versión oficial y planteó que sí estaría operativo.
El radar inglés es noticia desde que en 2023, bajo la gestión nacional de Alberto Fernández y durante el primer mandato provincial de Melella, se supo del arribo al país de la empresa LeoLabs, una compañía constituida en la ciudad de Ushuaia a partir de dos sociedades: una irlandesa y otra británica, como publicó en su momento este diario. El 15 de noviembre de 2022, la Subsecretaría de Telecomunicaciones y Conectividad le concedió el permiso de instalación del radar en territorio fueguino. Pero cuando la polémica escaló mediáticamente el gobierno del Frente de Todos canceló la autorización citando “riesgos para la seguridad nacional y la falta de adecuación a la normativa de defensa”.
En el medio hubo críticas de militares y científicos sobre la capacidad del radar. Mientras los técnicos cuestionaron que el aparato solo podía monitorear “basura espacial”, el entonces jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, Teniente General Juan Martín Paleo, afirmaba que se trataba de una amenaza para la defensa nacional.

Con la llegada de Milei al poder, la polémica no hizo más que acrecentarse por las conocidas declaraciones del libertario en favor de Margaret Thatcher. Una posición oficial brindó el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, en su último informe en el Senado el 27 de noviembre pasado. El ministro coordinador se remitió a la vigencia de la Disposición N° 15/23 de la Secretaría de Ciencia y Tecnología y planteó: “Se aclara que en caso de que el Estado autorice el funcionamiento de dicho radar, se informarán tanto los responsables de controlar su funcionamiento en las jurisdicciones intervinientes, como así también se brindará un informe técnico que respalde dicha decisión”.
A Francos lo había cuestionado con dureza el senador Blanco, que le pidió una extensa serie de explicaciones sobre el radar y planteó por escrito: “En caso de otorgarle el permiso para funcionar, brinde un pormenorizado informe que respalde tal decisión desde el punto de vista técnico, militar, diplomático y geopolítico”. Desde el peronismo, la también fueguina Eugenia Duré le espetó a Francos: “Usted dice que la Argentina se beneficia con este radar, ¿puede explicar, sobre todo dar respuestas a los veteranos de Río Grande y Ushuaia, cuáles son los beneficios de un radar inglés en nuestra provincia que tiene parte de su territorio usurpado por el Reino Unido?”. La pregunta no tuvo respuesta alguna por parte del Jefe de Gabinete.
Hasta ahora el radar no se movió de su lugar y se supo que LeoLabs se apuró apenas llegó Milei al poder para saldar la cuestión: interpuso el 21 de diciembre de 2023 un “recurso de reconsideración”. Esa gestión legal se completó con un aceitado cabildeo de los fundadores y directivos de la empresa con diferentes funcionarios y miembros de las Fuerzas Armadas. En esas reuniones, según reveló Infobae, hubo presencia de la Embajada de Estados Unidos.
En su web la empresa tecnológica reconoce la instalación del radar en Tolhuin, pero aclara que está “en desarrollo”. Sin embargo los reclamos rindieron sus frutos en el sentido en que el gobierno libertario comenzó de manera sigilosa a recoger información para definir una “solución definitiva”, supo elDiarioAR. Una fuente explicó que “se está estudiando las capacidades del radar, en qué beneficia al país, qué tipo de información produce”.
En ese trabajo participan la secretaría de Ciencia y Tecnología, hoy a cargo de Leandro Geuna, dependiente de la jefatura de Gabinete, y del ministerio de Defensa, de Luis Petri. Pero al frente de esa gestión ejecutiva está el exdirector de análisis de la SIDE y actual secretario de Asuntos Estratégicos, José Luis Vila.
El funcionario consultado en off reconoció que la polémica “tiene una alta sensibilidad” por la cercanía geográfica con Malvinas, pero nunca dejó trascender que Milei rechace por completo la iniciativa privada de capitales británicos. Y aunque afirmó que la empresa tiene sede en Dublín y que está radicada en California, Estados Unidos, concluyó de manera llamativa: “Si los ingleses quisieran espiarnos, podrían instalarse en Chile, y no lo hicieron”.
MC/JJD
0