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Economía

Caputo logró achicar la brecha pero a costa del derrumbe de los bonos: hay preocupación por los vencimientos de deuda

Luis Caputo, ministro de Economía.

Carolina Berardi

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El sábado, un día después de que el dólar blue marcara el récord de $1.500, el contado con liquidación (CCL) trepara a $1.430 y de que, en consecuencia, la brecha cambiaria con el dólar mayorista alcanzara el 55% por primera vez desde diciembre, Javier Milei realizó un anuncio con el aparente fin de que esta semana las cotizaciones paralelas, que son las que generan ruido en la opinión pública y provocan expectativas devaluatorias, volvieran a acercarse a las oficiales.

El mandatario dijo que se eliminaría el tercer factor de la emisión monetaria, que es la compra de dólares por parte del Banco Central, ese mismo que tan sólo dos viernes atrás había sido señalado como “el único efecto de emisión que no es dañino”. Después, en una acción mediática coordinada para intentar calmar las expectativas, salió su ministro de economía, Luis Caputo, quien sostuvo en X (Twitter): “A partir de ahora la cantidad de dinero queda igual o se reduce (si el Banco Central vendiera dólares en el MULC —Mercado Único y Libre de Cambios—). Es decir, si el BCRA comprara dólares en el MULC, la emisión de pesos equivalente será esterilizada con la venta de dólares equivalentes en el mercado de contado con liquidación”. 

El objetivo señalado por el gobierno de La Libertad Avanza es, en última instancia, “exterminar la inflación” para hacerla converger con el 2% de suba del dólar mensual (el famoso crawling peg) y en ese punto salir del cepo. El medio para alcanzarlo sería dejar constante la cantidad de pesos o reducirlos (si es que el Banco Central vende reservas).

¿Cómo funciona este mecanismo? 

El Banco Central en una rueda que compra US$1.000, a $920 cada uno, emite $920.000. Para retirar ese monto de pesos de circulación, va al mercado financiero a obtener, con dólares, el equivalente a esa cantidad de pesos. En ese mercado, el dólar cotiza más caro (en torno de los $1.430, el viernes), con lo cual no entrega la totalidad de dólares que compró (1.000) sino sólo una parte (643 en el ejemplo). Y retiene 357 dólares, un 36% de lo que compró. Ese porcentaje dependerá de cuánto sea la brecha cambiaria.

A valores de hoy, si el BCRA compra US$1.000, emite $923.500, debería vender en el CCL US$710, reteniendo US$290, un 29%.  

En un contexto en el cual la acumulación de dólares está empezando a desacelerarse, esto despertó las alarmas en el mundo financiero: si van a resignar el 71% (en el ejemplo, de acuerdo con la cotización del CCL de hoy) de los dólares que podrían acumular (que se suman al 20% que ya de por sí se resigna por el esquema “blend” que está vigente para los exportadores), ¿con qué dólares van a afrontar los enormes vencimientos que la Argentina debe asumir en 2025? 

Entre títulos de deuda (US$9.000 millones) y vencimientos del Fondo Monetario Internacional (FMI) (US$3.300 millones) ya suman US$12.300 millones. A este ritmo de acumulación de reservas, no pareciera posible afrontarlos. Para intentar atemperar este temor, el domingo el secretario de Finanzas, Pablo Quirno, hizo un nuevo anuncio: la compra por parte del Tesoro (al Banco Central) de los dólares necesarios para afrontar el vencimiento de intereses de globales y bonares en enero de 2025. Representan unos US$1.500 millones que serán depositados en una cuenta en Nueva York. 

A su vez, insisten con que de por sí ya estaba acordado con el FMI que este tercer trimestre se perderían reservas: en la última revisión se acordó que a septiembre de 2024 las reservas netas serían negativas por US$2.500 millones mientras que la meta a junio de 2024 era de -US$300 millones. Pero una cosa es perder dólares por pago de importaciones y por menor liquidación de exportaciones dada la estacionalidad de la cosecha y otra, muy distinta, es perderlos para intervenir en las cotizaciones de dólares en el mercado financiero.

Por lo pronto, en estos dos días hábiles, el mercado pareció darle más prioridad al riesgo de no pago de los bonos. El Gobierno muestra tener US$1.500 millones, cuando se necesitan US$9.000 millones, y por ello los bonos se desplomaron: si el riesgo de no cobrar es mayor, esos bonos valen menos. Así, hoy martes el riesgo país rompió la barrera de los 1.600 puntos. 

Como su cotización en pesos cayó más que su cotización en dólares (recordar que el dólar MEP o CCL es un precio implícito que surge de comercializar bonos en pesos y bonos en dólares), el tipo de cambio paralelo se redujo.

El ministro Caputo salió a festejar la baja de los paralelos y su asesor Felipe Núñez aclaró que ello se produjo sin la intervención del Central. Pareciera entonces que lo que influyó en la baja del dólar paralelo fue más la expectativa de que baje (por la intervención del Banco Central) que la efectiva intervención. 

Ante las consultas de los usuarios de Twitter, el asesor señaló que: “El nivel diario de esterilización lo maneja el BCRA a discreción de acuerdo a las condiciones de mercado”. Es decir, a diferencia de lo anunciado el fin de semana, no va a ser de forma diaria que el BCRA vuelque los dólares en el CCL sino a discreción del Banco Central, sumando más incertidumbre a la ya existente. 

La mayoría de los analistas coinciden en señalar que a diferencia del motivo esgrimido por el Gobierno (mantener constante o reducir los pesos de la economía), el objetivo es reducir la brecha cambiaria, tras un salto en las primeras semanas de julio que, según algunas consultoras tuvo un rápido rebote en precios. 

Mientras el mercado le pide levantar restricciones cambiarias, el Gobierno continúa respondiendo con medidas monetarias y esa contradicción aumenta el ruido en el mundo financiero. La economía real es otro mundo, que parece estar completamente fuera de las preocupaciones del Gobierno.

CB/JJD

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